CENA DEL SEÑOR
La cena del señor que toda iglesia participa, tiene como componentes: "PAN Y VINO". Es por ordenanza del Señor, con pan ácimo (sin levadura); jamás con pan leudado (de panadería), pues tal pan fermentado nunca fue usado por los judíos en la celebración de la pascua. (Éxodo 23:18 - Lv. 23.6-11 - II Cr. 35.17). No ofrecerás la sangre de mi sacrificio con pan leudado... (fermentado).
Ml. 1.6-7: “El hijo honrará al padre, y el siervo a su señor; y si yo soy Padre, ¿dónde está mi honra? Y si yo soy Señor, ¿dónde está mi temor? Dice el Señor de los Ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que despreciáis mi nombre y dijisteis: ¿En qué hemos despreciado nosotros tu nombre? Ofrecéis sobre mi altar pan inmundo, y decís: ¿En qué te hemos profanado? En esto que decís: La mesa del Señor es despreciable”.
I Co. 5.6-8: “No es buena vuestra jactancia (vanagloria). ¿No sabéis que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Limpiaos pues de la levadura vieja para que seáis una nueva masa, así estáis sin levadura. Porque Cristo, "Nuestra Pascua", fue sacrificado por nosotros. Por lo que hagamos fiesta, no con la levadura vieja, ni con la levadura de maldad y de malicia, sino con los ácimos de sinceridad y de verdad”
Jesús mandó a sus discípulos preparar el pan de la cena, no mandó comprarlo. El pan de panadería es útil para nuestra alimentación, pero para comparar con el cuerpo de Cristo, es inmundo, preparado por manos inmundas (fumantes, etc.), de personas impías, ¡y aún fermentado! (II Cr. 35.17; Ed. 6.22; Mt. 26.17; Lc. 22.1-8).
Cuanta más obediencia, más bendiciones recibiremos. Dios da gracia a los humildes, pero resiste a los soberbios.
EL LAVADO DE PIES
El texto básico se encuentra en Jo. 13.1-17.
Practicado por el Señor Jesucristo y ordenado por él. "Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque yo os he dado ejemplo, para que, como yo os he hecho, hagáis vosotros también".
En la cena del Señor hay una condenación para el que come y bebe indignamente, pero hay una bienaventuranza en el lavado de pies para los que lo practican.
Muchos rechazan este mandamiento, otros lo critican. Pedro también rehusó, pero el Señor le dijo: "Si no te lavo no tienes parte conmigo".
Cuando Pedro vio que era para tener parte con Él, añadió: "...No solo los pies, sino las manos, la cabeza...".
Una prueba real de que los apóstoles continuaron con la práctica del lavado de pies, se encuentra en I Tm. 5.10 "... Si lavó los pies a los santos, ...". ¿Cómo la viuda iba a hacer una práctica extraña para ella? Sucedió que la iglesia continuó en la obediencia del mandamiento, ella (viuda) estaba en la comunión perfecta con los santos, pues solo lava los pies después de participar en la cena del señor.
Este es un mandamiento muy claro y, si es para tener parte, ¿cuál será la parte de aquel que no lo practica? Es un mandamiento obedecido en los TIEMPOS DE LA RESTAURACIÓN.
Extraído del Libro:
¿QUÉ ES OBRA EN RESTAURACIÓN?
Autor: Pr. Samuel Alves de Arrruda
Maanaim Editora – 1995 – 1.ª ed, p. 27-28.

