El uso de joyas, adornos, pinturas, vestidos inadecuados, etc...
Fuimos llamados para hacer la diferencia.
Somos "la sal de la tierra" y "la luz del mundo" y, para esto, Jesús ha exigido santificación de su Iglesia.
Principalmente nuestras hermanas han hecho esta diferencia a través de la manera de proceder en la sociedad.
Distinguiéndose en todo de las mujeres profanas, teniendo modestia en sus trajes, dejando sus cabellos largos, no pintando sus caras y tampoco usando artificios, orífices o bisutería.
Pero ¿cómo explicar tales conductas si el uso de joyas y pinturas ha sido defendido por muchos individuos y comunidades religiosas?
Tal vez esta indiferencia se deba, en gran parte, al deseo de no incomodar grupos y personas.
Esta no es la postura bíblica o la orientación profética recibida por la Iglesia. El asunto es importante e involucra más que las opiniones de un grupo en particular.
La relación joyas y apostasía es frecuente en la Biblia. Veamos:
1 – En Ezequiel 23:38-43 – Relata simbólicamente, el pueblo de Dios como dos mujeres profanas, idólatras, llamaron amantes y por ellos pintaron los ojos y colocaron adornos; los bebedores del desierto les dieron pulseras y diademas y ellas adulteraron.
2 – En Isaías 3:16 a 26 –Describe las mujeres del tiempo de Isaías tales cuales eran: vanas, arrogantes, altivas, orgullosas, más interesadas en sí mismas que en el Señor o en las necesidades de los que estaban alrededor. El capítulo está dedicado a advertir la apostasía de Judá y Jerusalén. Es evidente la ligación simbólica de los adornos vanos con la apostasía. El Señor heriría el punto más fuerte del pecado.
3 – Oseas 2:13 – Dios dice a la origen de los adornos para su pueblo apóstata: “Colgantes de Baal y sus gargantillas”.
4 – II Reyes 9:30 – Jezabel, la apóstata, pintó los ojos y se adornó para seducir.
5 – En Génesis 35: 1 a 5 – Encontramos un ejemplo literal de cómo el abandono de los adornos y de la idolatría se relaciona con la reconsagración a Dios. La actitud de los hijos de Jacob dejando los ídolos y aretes es explicada en Patriarcas y Profetas Decidió (Jacob) que antes de ir a ese lugar sagrado (Betel) su casa debería estar libre de la contaminación de la idolatría: "(...) sus hijos también fueron tocados por un poder que los constreñía; (...) entonces dieron a Jacob todos los dioses extraños, que tenían en sus manos y los aretes que estaban en sus oídos..."
Por lo tanto, indubitablemente creían que la eliminación de los dioses extraños y de todos los adornos perturbadores era necesaria, si Dios había de ser sinceramente adorado.
6 – I Timoteo 2:9-10 – Hace recomendación directa de modestia y simplicidad: “Que de la misma manera las mujeres se atavíen en traje honesto, con pudor y modestia, no con trenzas, o con oro, o perlas, o vestido precioso, sino (como conviene a las mujeres que hacen profesión de servir a Dios) con buenas obras.”
Por lo tanto, la fuga del plan ideal de Dios en lo que respecta al adorno exterior ha sido, para muchos, motivada por la franca rejección de las enseñanzas de Jesús en Su Palabra.
El apóstol Pedro (I Pedro 3:1-5) dice que el comportamiento simple de las mujeres cristianas contribuye para la conversión de maridos incrédulos. El apóstol prosigue con claridad: “El adorno de ellas no sea el exterior, en el trenzado de los cabellos, en el uso de joyas de oro, en la compostura de vestidos.” (verso 3)
Pablo habla de pudor (I Tim. 2:9, 10) una referencia a la ropa decente, advertencias, por cierto, muy apropiada para la ropa corta, ajustada, transparente y escotada que muchas organizaciones consienten como normal.
¿Cómo seremos la luz del mundo si no somos cristianos apenas de nombre? Seamos, pues, cristianos, no meramente en nombre, sino también en el vestuario y en la conversación. Quedemos satisfechos con el vestirse modestamente, no con mechones y plumas y adornos innecesarios.
La iglesia primitiva también mantenía esa posición de modestia evitando joyas y pinturas, como demostrado por las referencias bíblicas.
Jóvenes en restauración, nuestra disposición para vestirnos conforme a la moda, usando, para satisfacer la vanidad, oro y cosas artificiales, no recomienda a los otros la religión ni la verdad que profesáis.
Las personas discretas considerarán nuestro deseo de adornaznos como prueba de que poseemos mente débil y corazón vanidoso. Si la habitación del Espíritu Santo es importante para nosotros, cultivaremos el ornamento de un espíritu manso, en lugar de ornamentos de oro y plata (joyas) aretes, pulseras, collares y otras creaciones humanas, cuyo propósito es atraer atención para el yo y no para Cristo. ”
El testimonio cristiano es parte integral de la vida espiritual y cualquier joya o pintura, o cualquier otra cosa que dé apariencia del mal o cause escándalo precisa ser evitado por los que, sin reservas, quieren servir a Dios. (I Ts, 5:22 y Rm, 14:13, 21).
Jessé Caleb A. Sanches
jessecalebsanches@yahoo.com.br

