Cuando Dios creó al ser humano, lo hizo con el propósito de vivir eternamente, teniendo una vida feliz, libre de enfermedades, corrupción, dolor y sufrimiento, podemos verlo en Génesis 1:27 al 29, que dice:
"Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó.
Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra, y sojuzgadla; y señoread en los peces del mar, y en las aves de los cielos, y en todo lo que se mueve sobre la tierra.
Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda hierba que da semilla, que está sobre la haz de toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla, os será para comer.
Sin embargo, dio al hombre el derecho de elegir entre la vida eterna, el reino o el dominio, la libertad de una comunión directa con Dios o dejar todo lo que le fue ofrecido a cambio de la desobediencia. Sólo tenía que hacer una elección, entre comer del árbol de la vida y comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, que le traería la muerte (Génesis 2:9 – 16 y 17). Y el hombre hizo la elección equivocada, eligiendo la muerte en lugar de la vida, prefiriendo la desobediencia, siendo llevado por los ojos, por el deseo de querer ser más de lo que le fue propuesto por Dios.
Por eso, vemos que por un hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte, y la muerte pasó a todos los hombres (Romanos 5:12). ¿Podrías decir que esto le sucedió a Adán y Eva, pero no te sucedería a ti, verdad? Cuántas veces hemos cambiado la vida espiritual por lo que es visible, palpable e inmediato. A veces conseguimos tiempo para tantas cosas materiales y no tenemos tiempo para enterarnos cuando el asunto es la eternidad, en lo que concierne a Dios, al cual no vemos con los ojos carnales, por más que podemos comprobar Sus obras. ¿No estamos también haciendo elecciones equivocadas en nuestras vidas?
Es del conocimiento de todos que esta vida terrena terminará, ¿y dónde está tu esperanza? ¿Qué te sucederá cuando termine tu vida aquí?
Hoy también tenemos una elección que hacer, obedecer a Dios, vencer nuestro yo, romper las barreras que nos separan de Dios (el pecado – Isaías 59:2) y prepararnos para encontrarnos con Él, pues Su promesa es "... Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, que está en medio del paraíso de Dios" (Apocalipsis 2:7).
Observa que el árbol de la vida descrito en Génesis sigue siendo ofrecido al hombre. Esto nos lleva a creer que el proyecto de Dios de que el ser humano viva feliz y libre de todo mal continúa, sin embargo, también la elección sigue siendo hecha, con sólo una diferencia, el hombre estaba en el paraíso de Dios y eligió salir, hoy está afuera y puede elegir entrar.
Pero, para eso, es necesario estar preparado, conociendo y practicando la voluntad de Dios.
Estamos a tu disposición para ayudarte a entender las sagradas escrituras, donde están contenidas la voluntad de Dios para el hombre. Así podrás estar preparado para encontrarte con el Señor Jesucristo cuando Él venga en Su gloria, estando entre las ovejas del Señor y tener el derecho en el árbol de la vida, del paraíso de Dios.
Hoy tienes la oportunidad, pero nadie sabe hasta cuándo la tendremos. Mira lo que nos dice en Mateo 25:31-33:
Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en el trono de su gloria;
Y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos;
Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.
Decide de qué lado estarás, pues hoy podemos cambiar de camino, pero en aquel día será la sentencia y no habrá más oportunidad de prepararse, ni lugar para arrepentimiento y cambio. Aprovecha hoy y prepárate para el mayor encuentro de tu vida.
Pr. Wilson de Lima Salustiano
Máster en Psicología Pastoral
Guarulhos - SP

