¿He servido de verdad a Dios? ¿Cómo? ¿En qué?
El propósito de este estudio es llevarnos a un cuestionamiento sobre el significado real de servir a Dios, e impulsarnos a lo largo del mismo, a hacer una autoevaluación de cómo hemos sido en la Obra del Señor Jesús.
No es solo eso.
Servir a Dios para muchos ha sido considerado como simplemente formar parte de una religión, asistir a la congregación, participar en el culto, cantando, predicando etc. y después volver a casa sintiéndose con el deber cumplido, sin tomar en consideración la necesidad de comprometerse de verdad con la causa del evangelio, cuyo propósito es llevar las buenas nuevas, anunciar el Evangelio del Reino de Dios a los que están fuera de la congregación, lejos de la salvación.
¿Qué es religión?
"La religión pura e inmaculada delante de Dios y Padre, es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse de la corrupción del mundo. Santiago 1:27"
Servir no tiene como foco "ser visto", sino el "servicio" prestado a Dios, en su Obra.
El significado de la palabra servir ha sido confundido por muchos, pues la gran mayoría la relaciona con "ser visto" y no con "servicio".
Servir a Dios no tiene relación alguna con ser notado, ser el destaque, ser el centro de atención, sino su significado real es: "ser siervo de", "estar al servicio de", "trabajar para", en fin algo que demanda esfuerzo de sí mismo.
En contra de la verdad.
Vemos por ejemplo en las congregaciones diversas, la existencia de disputa por cargos, la mayoría de las denominaciones yendo en contra de la verdad, independientemente del tamaño. Algunas incluso usan cargos como moneda de cambio, para "atrapar", "retener" sus miembros, pues muchos son los que quieren ser declarados como Pastor, Evangelista, Diácono, Portero, Músico, responsable de esto o aquello, en fin, cualquier posición que los haga sentir útiles.
Al servicio de Dios.
Obviamente que no hay problema alguno en desear actuar, o sea trabajar en cualquier posición que sea, sin embargo sabemos que muchos no anhelan ejercer el trabajo del ministerio, sino ser venerados por estar en la posición del "cargo A o cargo B", lo que es muy diferente de estar comprometido con el ministerio designado.
Una cosa es ser Pastor de verdad, pues en este caso apacentará las ovejas, velará por ellas, como dice en Hebreos 13:17.
Otra cosa es desear solo el púlpito, queriendo ser visto, notado, etc., sin importarse de verdad cómo están las ovejas fuera de las cuatro paredes, cuáles son sus necesidades, cómo se portan, si están en obediencia de la Palabra de Dios, o sea, si serán de verdad salvadas.
Lo mismo vale para el ministerio de Evangelista, pues este exige mucho esfuerzo para ejecutar los trabajos implicados.
El significado de la palabra evangelista se refiere a aquellos que hacen el trabajo de evangelización, o sea, anunciadores de buenas nuevas como dice en Isaías 52:7: "¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que anuncia salvación, del que dice a Sión: ¡Tu Dios reina!". Por estas palabras percibimos la seriedad del ministerio, y es imposible ejercerlo sin por ejemplo, ir de casa en casa, visitar los hospitales, prisiones, asilos, casas de restauración, etc.
Servir a Dios demanda empeño, esfuerzo, trabajo, a fin de honrar, exaltar, glorificar a Él y no a sí mismo.
Podemos observar que todo ministerio demandará un esfuerzo, y la calidad del trabajo dependerá del tamaño del esfuerzo empleado en el mismo, lo que consecuentemente influirá en los resultados.
Veamos abajo muchos ejemplos de siervos de Dios que ejercieron sus ministerios con mucho vigor y abnegación, o sea sin cualquier pretensión de retorno propio, renunciando a sí mismos, lo que posibilita hasta hoy muchos ser alcanzados por sus hechos, así como también nosotros fuimos.
Noé siendo llamado para un trabajo arduo que duró cien años.
"Entonces dijo Dios a Noé: El fin de toda carne ha venido delante de mí; porque la tierra está llena de violencia; y he aquí que los desharé con la tierra. Hazte una arca de madera de gofer; ..." Génesis 6:13,14
Abram fue encargado de un desafío, un esfuerzo, el cual hasta hoy nos bendice, y ha bendecido a muchos.
Ahora bien, Jehová dijo a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Génesis 12:1
Moisés es llamado para un trabajo, una misión difícil.
Ven pues, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto. Éxodo 3:10
Jesús llamando a sus discípulos para el trabajo.
Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. Mateo 4:18-20
Pablo llama la atención de los hermanos de Corinto para perseverancia en el trabajo para la obra del Señor.
Por lo tanto, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano. 1 Corintios 15:58
Pablo implora a Timoteo que se esforzara, insistiera en la predicación del Evangelio del Señor Jesús en todo tiempo.
Tú pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, confíalo a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los asuntos de esta vida, para agradar a aquel que lo tomó por soldado. 2 Timoteo 2:1-4
Te encargo delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. 2 Timoteo 4:1,2,5
Jesús no deja dudas de por qué nos ha llamado a su palabra.
Así él dijo: "Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. Juan 15:12-15"
No fue mencionado aquí los esfuerzos de Pedro, Pablo, Juan y tantos otros, los cuales no vivieron para sí mismos, sino renunciaron a sus vidas para que el Nombre de Jesús fuese glorificado.
Reflexión:
Ante las verdades expuestas, quedan las preguntas:
¿Soy de verdad un siervo de Dios?
¿Cómo he servido?
¿Qué servicio he prestado a mi Señor?
Si él es mi Señor, ¿por qué tantos cuestionamientos?
¿Entiendo cuál es el significado de ser siervo?
Conclusión:
El versículo 15 de Juan 15 nos dice "Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer."
El texto anterior no nos dejó libres de tener que trabajar, o sea, no estamos desobligados de servir, por el hecho de que el Señor nos llame amigos, en verdad la revelación que el Señor Jesús nos ha dado es para que lo sirvamos mejor, con más calidad, más ahínco, pues en el versículo 14 del mismo capítulo, Nuestro Señor dijo: "Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando."
Ante esta afirmación podemos garantizar que la transparencia de Nuestro Señor para con nosotros, es para que lo sirvamos mejor, obedeciéndolo y trabajando en su Obra, en fin, haciendo lo que él nos manda.
Que Dios bendiga a cada uno, y que seamos transformados por la renovación de nuestro entendimiento, Romanos 12:2

