En Juan 1.1-4 y 14 leemos acerca de Él: "En el principio era el Verbo (la Palabra), y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y, sin él, nada de lo que fue hecho se hizo. La vida estaba en él y la vida era la luz de los hombres... Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, lleno de gracia y de verdad, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre."
Jesús en cada libro del Antiguo Testamento
En Génesis, Él es llamado la "simiente de la mujer".
En Éxodo, Él es el cordero pascual.
En Levítico, Él es presentado como sumo sacerdote.
En Números, Él es la columna de nube de día y la columna de fuego de noche.
En Deuteronomio, Moisés habla de Él como siendo profeta.
En Josué, Él es el líder de nuestra salvación.
En Jueces, Él aparece como nuestro juez y legislador.
En Rut, Él es redentor.
En 1 y 2 Samuel vemos a Jesús como nuestro verdadero profeta.
En Reyes y Crónicas, Él es nuestro Señor Soberano.
En Esdras, Él aparece como el hombre que restaura los muros caídos de nuestra existencia humana.
En Nehemías, vemos al Señor como nuestra fortaleza.
En Ester, Él es nuestro Mardoqueo.
En Job, Él es llamado nuestro Salvador eternamente vivo.
En los Salmos, Él es nuestro buen pastor.
En Proverbios y Eclesiastés, Él brilla como nuestra sabiduría.
En Cantares, Él es el novio que nos ama.
En Isaías, Él es llamado "Príncipe de paz".
En Jeremías, Él aparece como el "renuevo de justicia".
En Lamentaciones, Él es nuestro profeta que llora.
En Ezequiel, Él nos es presentado como el hombre maravilloso "con cuatro rostros".
En Daniel, Él es el cuarto hombre en el horno ardiente.
En Oseas, Él aparece como el marido fiel, que está casado con una infiel (Israel).
En Joel, Él es el que bautiza con el Espíritu Santo y con fuego.
En Amós vemos a Jesús como aquél que carga nuestras cargas.
En Abdías, Él es poderoso para salvar.
En Jonás, Él está ante nosotros como el gran misionero para los gentiles.
En Miqueas, Él es Dios encarnado (Mq 5.1).
En Nahúm, Él es mencionado como el juez elegido por Dios.
En Habacuc, Él es el evangelista de Dios que clama: "Aviva tu obra, oh Señor, en el transcurso de los años" (Hc 3.2).
En Sofonías, Él se manifiesta como nuestro Salvador.
En Ageo, Él es el restaurador de la herencia de Dios perdida.
En Zacarías, Él es presentado como la fuente abierta de la casa de David que purifica los pecados e impurezas.
En Malaquías, Él se muestra como el "sol de justicia" con la "salvación en sus alas" (Ml 4.2).
QUIÉN ES JESÚS
Jesús de Nazaret transformó el mundo. Jamás hubo y jamás habrá alguien como Él. Él es el tema de más libros, obras, poesías, películas, y manifestaciones de adoración que cualquier otro hombre en la historia de la humanidad. Él dividió la historia humana en a.C. y d.C. – "antes y después de Cristo".
Leer Sus palabras cuidadosamente – comparándolas con las de Mahoma, Buda, y los escritos hindús, o de cualquier otro líder religioso – es quedar asombrado ante su poder y singularidad. Los que Lo oyeron, preguntaron sorprendidos: "¿De dónde le vienen esta sabiduría y poderes milagrosos?" (Mt 13.54). Observar lo que Él hizo es convencerse intuitivamente de las afirmaciones básicas de la fe cristiana.
Todo lo bueno que el cristianismo ha hecho al mundo es resultado de la influencia de Jesús. Pero, ¿quién era ese hombre? Las Escrituras hebreas predijeron con siglos de anticipación la venida de un Mesías divino para toda la humanidad, y Jesús es el cumplimiento de esas profecías.
Por eso, es esencial que usted Conozca a Jesús! Vea lo que la Biblia dice sobre Él:
Jesús es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación (Colosenses 1.15)
Porque agradó a Dios que, en Jesús, residiera toda la plenitud (Colosenses 1.19)
Jesús es antes de todas las cosas. En Él, todo subsiste (Colosenses 1.17).
En Jesús habita, corporalmente, toda la plenitud de la Divinidad (Colosenses 2.9)
Nadie jamás vio a Dios; el Dios unigénito [Jesús], que está en el seno del Padre, es quién lo reveló (Juan 1.18)
Jesús es el resplandor de la gloria y la expresión exacta del Ser de Dios, sustentando todas las cosas por la palabra de su poder... (Hebreos 1.3)
En Cristo todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento están ocultos (Colosenses 2.3).
El Verbo [Jesús] estaba en el mundo, el mundo fue hecho por medio de él, pero el mundo no lo conoció (Juan 1.10)
El misterio que había estado oculto de los siglos y de las generaciones; ahora, sin embargo se manifestó... es decir, Cristo en vosotros, la esperanza de gloria (Colosenses 1.26,27)
Jesús se nos hizo, de parte de Dios, sabiduría, y justicia, y santificación, y redención (1 Corintios 1.30)
Jesús es la verdadera luz, que, viniendo al mundo, ilumina a todo hombre (Juan 1.9)
Dios, el Padre, constituyó al Hijo, Jesús, heredero de todas las cosas, por medio del cual también hizo el universo (Hebreos 1.2)
Jesús es el Mediador del Nuevo Pacto... (Hebreos 12.24)
Jesús es el Autor y Consumador de la fe... (Hebreos 12.2)
En Jesús tenemos la redención, la remisión de los pecados (Colosenses 1.14)
Hay un solo Dios y un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre (1 Timoteo 2.5)
Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí (Juan 14.6)
En Cantares 5.16 leemos: "...él es totalmente deseable". Esto no puede ser dicho respecto de ningún otro sino de Jesucristo. Cualquier otra grandeza está corrompida por pequeñez, cualquier otra sabiduría es arrasada por necedad, cualquier otra bondad viene maculada por imperfección. Jesucristo es el único del cual se puede afirmar que en Él todo es amable y bello.
Su belleza reside en Su perfecta humanidad. Él se identificó con nosotros en todo, excepto con nuestro pecado y con nuestra naturaleza mala. Él tuvo que crecer físicamente – como nosotros – pero Él también creció en gracia. Él trabajó, lloró, oró y amó. En todas las cosas Él fue tentado como nosotros – pero permaneció sin pecado.
Como Hijo de Dios, Él entra en nuestra vida en el siglo XX de manera tan simple y natural como si hubiera morado en nuestra calle. Él es uno de los nuestros en todo. Él entra en una vida llena de pecado así como un río limpio y transparente lanza sus aguas en un lago estancado. El río no teme la contaminación, es él quien limpia el lago con su fuerza.
Cristo también posee perfecta compasión. Pensemos apenas en el "rebaño sin pastor" o en la viuda enlutada de Naín. ¿Acaso alguna vez vio usted a Jesús buscando personas que "merecieran" que Él se compadeciera de ellas? De Él está escrito simplemente que: "... se compadció de ella y sanó a sus enfermos" (Mt 14.14b). ¡Qué gloria reside en su misericordia! En aquella época significaba contaminación la aproximación con los pobres leprosos, pero el contacto con la mano de Jesús los sanaba y purificaba.
La perfecta humildad de Jesucristo es extremadamente amable. Él, el único que podría haber elegido cómo deseaba nacer, entró en esta vida como uno entre muchos. Él dijo: "...en medio de vosotros, yo soy como quién sirve" (Lc 22.27b), y está escrito que Él "echó agua en una palangana y comenzó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido" (Juan 13.5). Y también está escrito que Él "cuando era ultrajado, no replicaba con ultraje" (1 Pe 2.23).
Jesucristo también posee perfecta mansedumbre. Como Él es manso, pero también fiel, altruista y devotado. Cuando habló con la mujer callada, desesperada, después que sus acusadores se fueron retirando uno por uno, toda Su amable mansedumbre se mostró.
Hasta en la hora de Su muerte, Él oyó el clamor de una fe en desesperación. Antiguamente, cuando los vencedores volvían de las guerras, traían sus prisioneros más importantes como trofeos de victoria. Para Jesucristo fue suficiente llegar al cielo trayendo el alma de un ladrón.
Finalmente, miremos Su perfecto equilibrio interior. Aún podríamos hablar mucho sobre Su dignidad, su virilidad, sobre Su coraje. En Él se unen rasgos de un carácter perfecto y forman un equilibrio maravilloso. Su mansedumbre nunca es demasiado delicada, su coraje jamás es brutal.
¿No es totalmente deseable? ¿Usted quiere aceptarLo como Salvador personal e igualmente descubrir Su gloria? Él mismo dijo: "En verdad, en verdad os digo: quién crea en mí tiene vida eterna" (Juan 6.47).
(Dr. C. I. Scofield - http://www.ajesus.com.br)
Publicado anteriormente en la revista Llamada de Medianoche, agosto de 1998.

