En ese momento escuchó que los hombres se acercaban al sendero donde se escondía y vio que en la entrada del sendero apareció una diminuta araña. La araña comenzó a tejer una telaraña en la entrada del sendero. El hombre se puso a hacer otra oración cada vez más angustiada:
- “Señor, yo os pedí ángeles, no una araña.”
- “Señor, por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada de este sendero, para que los hombres no puedan entrar y me maten…”
Abrió los ojos esperando ver un muro tapando la entrada y vio apenas la araña tejiendo la telaraña. Estaban los malhechores entrando en el sendero, en el cual se encontraba esperando apenas la muerte. Cuando pasaron enfrente del sendero el hombre escuchó:
- “Vamos, ¡entremos en este sendero!”
- “No, ¿no ves que hay hasta telaraña de araña? Nada entró por aquí. Continuemos buscando en los próximos senderos…”
Fe es creer en lo que no se ve, es perseverar ante lo imposible. A veces pedimos muros para estar seguros, pero Dios pide que tengamos confianza en Ella para dejar que su gloria se manifieste y haga algo como una telaraña, que nos da la misma protección de una muralla.
(Autor desconocido)
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