Un médico cristiano estaba leyendo su Biblia sentado en un banco de la plaza, cuando un señor se acercó y reconociendo al médico dijo:
- ¡No puedo creer que usted, con su cultura, logre leer y creer en un libro como ese!
- ¿Por qué? Preguntó el médico.
- Porque ni siquiera sabemos quién escribió este libro. Yo no creo en algo que ni siquiera sé quién escribió.
El médico miró fijamente al hombre y le preguntó:
- ¿Usted cree y usa la tabla de multiplicar?
- Sí. La uso frecuentemente.
¿Usted sabe quién escribió la tabla de multiplicar?
- No, no sé, respondió el incrédulo.
- ¿Cómo es entonces que usted cree y usa algo que ni siquiera sabe quién escribió? Le preguntó el médico.
El hombre avergonzado tuvo una idea brillante y respondió:
- Es que la tabla de multiplicar funciona, y todo el mundo lo sabe.
- Mi amigo, dijo el médico, la Biblia también funciona muy bien. Y yo podría mostrar cientos de personas que tuvieron sus vidas modificadas por la Palabra de Dios. Sus enseñanzas son vida para quienes las ponen en el corazón.
(Autor desconocido)
Texto enviado por Alessandro Macari.
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