¿Ya imaginaste qué pasaría si tratáramos nuestra Bíblia de la manera en que tratamos nuestro celular?
¿Y si siempre lleváramos nuestra Biblia en el bolsillo o en la cartera?
¿Y si le echáramos un vistazo varias veces al día?
¿Y si volviéramos por ella cuando la olvidamos en casa o en la oficina...?
¿Y si la usáramos para enviar mensajes a nuestros amigos?
¿Y si la tratáramos como si no pudiéramos vivir sin ella?
¿Y si se la diéramos de regalo a los niños?
¿Y si la usáramos cuando viajamos?
¿Y si acudiéramos a ella en caso de emergencia?
Una cosa más:
A diferencia del celular, la Biblia no se queda sin señal. Ella "funciona' en cualquier lugar.
No es necesario preocuparse por la falta de crédito porque Jesús ya pagó la cuenta y los créditos no tienen fin.
Y lo mejor de todo: La llamada no se cae y la carga de la batería es para toda la vida.
'¡Buscad al Señor mientras pueda ser hallado, invocadlo mientras está cerca'! (Is 55:6)
Texto publicado por el Evangelista Luiz Carlos
Ev. Luiz Carlos
ev.luizcarlos@obraemrestauracao.org

