La doctrina relacionada al uso del velo por las mujeres cristianas en las reuniones de oración y en los cultos de adoración y alabanzas a Dios posee base bíblica en el Nuevo Testamento, en la primera carta de Pablo a la Iglesia en Corinto, en el capítulo 11, versos 1 a 16:
"... Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, deshonra su propia cabeza, porque es como si estuviera rapada. Por lo tanto, si la mujer no se cubre con velo, que se corte también el cabello. Pero, si para la mujer es cosa indecente cortarse o rapase el cabello, que se cubra con velo..." (versos 5 y 6).
Desafortunadamente, existen muchas personas que no están interesadas en la obediencia de los mandamientos del Señor conforme exaran los textos bíblicos, y suscitan explicaciones de las más escandalosas posibles para contradecir la palabra de Dios.
En relación al mandamiento del uso velo por las mujeres cristianas, la más frecuente es decir que la ciudad de Corinto era una región portuaria y habitaban allí muchas prostitutas que, al convertirse, usaban el velo por obediencia al Apóstol Pablo.
Esto porque, conforme la tradición, las prostitutas traían consigo una señal notoria – tenían la cabeza rapada, y así, el uso del velo cubriría su vergüenza hasta que sus cabellos crecieran nuevamente.
¿Sería esto una verdad?
Preliminarmente, se sugiere que no. Veamos:
No se encuentra en la Biblia cita de esta fábula de prostitutas calvas.
Al contrario, existe algo - no muy - parecido, en el pasaje bíblico del viejo testamento, en el libro de Números, en el capítulo 5 y verso 18 que trata de la mujer sospechosa de adulterio:
"Entonces, el sacerdote presentará la mujer ante el Señor y descubrirá la cabeza de la mujer...".
Además, se observa nítidamente que el mandamiento de uso del velo no es porque los cabellos estén rapados. El texto bíblico demuestra que, si la mujer no usa el velo es como si estuviera rapada, y concluye determinando que, si la mujer no se cubre con velo, que raspe entonces los cabellos, pero, si para la mujer es indecente o vergonzoso rapar el cabello, cúmplele tan solamente usar el velo.
En esa misma conducta, pero afirmando el motivo del uso del velo, el Apóstol Pablo por medio del verso 10 del mismo texto bíblico externa:
"Por lo tanto, la mujer debe tener sobre la cabeza señal de poderio, por causa de los ángeles.”
Por lo tanto, ha de se concluir inequívocamente que el mandamiento de Pablo en relación al uso del velo no está ligado a las prostitutas, sino las mujeres cristianas obedientes a la palabra de Dios.
De otra forma, pero en la misma intención de poner en duda la doctrina de uso del velo, existen enseñanzas dando cuenta de que el texto bíblico en referencia tan solamente afirma que el cabello es dado en lugar del velo, y por eso, inexiste cualquier sentencia de Pablo en el sentido de usar propiamente el velo.
De la manera como los argumentos de Pablo están dispuestos en el texto bíblico, en el mínimo creemos que el Apóstol no habría redactado una carta para la Iglesia tratando del uso de velo, y después concluir que nada de esto tiene valor o nada de esto es preciso. Nunca se lee una carta del fin para el comienzo. Pero, desafortunadamente, tienen aquellos que leen la Biblia del final para el comienzo, y en este caso, leen I Corintios, capítulo 11 del verso 16 para el verso 01.
Esto porque, es evidente que el Apóstol no iría ordenar tan enfáticamente por medio de los versos 5 y 6, que las mujeres cristianas deben usar el velo, y después concluir en el verso 15 que el cabello ya es velo.
Además de contrariar su propia argumentación en relación al uso de velo, colocaría en crisis el verso 04, que dice que “todo hombre que ora o profetiza, teniendo la cabeza cubierta, deshonra su propia cabeza”, pues si cabello es velo, los hombres también están de velo.
En la traducción original del griego no es utilizada la palabra velo sino mantilla. Y todo lo que es dado en lugar de alguna cosa, no es la cosa en sí.
Ora, si el apóstol escribe: 'cubrir la cabeza', y si cabellos son el propio velo, no precisaría cubrir, ya estaría cubierto; pero como cabello es cabello y, velo es velo, no hay de se contrariar: '...que ponga el velo..' (verso 6).
No existe contradiedad bíblica y Pablo, siendo inspirado por el Espíritu Santo, fue enfático en sus enseñanzas.
Por tales motivos, debe ser preservada por la verdadera Iglesia del Señor Jesús la doctrina del uso del velo por la mujer cristiana.
Siendo la Iglesia en Corinto el tipo de Iglesia, deveras carnal, hubo allí muchos desvíos de los principios enseñados por el Apóstol Pablo. Es nítido que los dones de lenguas y profecía eran los más abusados, existiendo hasta mujeres que oraban y profetizaban sin el uso del velo y pasaron a tener una participación en el culto, la cual no les fuera enseñada, y con esto el estado emocional tomaba el lugar de la espiritualidad.
Fue en función de esos desvíos, que Pablo tuvo necesidad de escribirles una carta tratando de la autoridad, del orden en el culto, de la Cena del Señor, del espíritu mundano y, de la unidad del cuerpo de Cristo. Esto para que los Corintios volvieran a recordar aquello que verbalmente ya se había enseñado incluso el uso del velo por las mujeres.
El texto bíblico en nuestras manos requiere de forma expresa el uso del velo. Cualquier otra interpretación contraria es forzada, mal informada, resultante de una erudición superficial y hasta deshonesta.
La orientación del Apóstol es usar un velo con propósito de cubrir los cabellos, haciéndolos desaparecer de la vista, luego, un pañuelo de cabeza o una cobertura de filó (tipo de tela que no cierra) no es un velo.
Cuando alguien deja de creer solamente en partes, pero recibe en todo las Sagradas Escrituras, está absolutamente invitado a aceptar que, a las mujeres cristianas es ordenado no solamente el uso del velo cuando oran o profetizan, sino también el uso de cabellos largos. Tal velo debe cubrir realmente los cabellos.
Por otras razones el velo era una parte importante de los costumbres antiguos, siendo usado también socialmente. Todavía, a la Iglesia no fue dado un costume social - este se acabó. Al contrario, la Palabra de Dios continúa, y por ella, no se recomienda el uso social del velo, sino si, el uso religioso, esto es, para la mujer orar y profetizar.
La mujer no es espiritualmente inferior al hombre, pero está subordinada a él en esta esfera terrena, especialmente a su propio marido. No puede imitar a las sacerdotisas paganas, frenéticas descabelladas que no practicaban el uso del velo. Cábeles, por lo tanto, traer los cabellos largos que le es natural (símbolo de la autoridad de su marido sobre ella) y usar un velo sobre la cabeza, en determinadas ocasiones, lo que le sirve de símbolo de su sujeción.
En los versos 5, 6, 9, 10, 12, 13 y 15, tenemos una enseñanza muy clara de que la mujer debe usar el velo cuando ora o profetiza. Por lo tanto es una interpretación suicida (espiritualmente) hacer los versos 15 y 16 contradecir la enseñanza "general" de este pasaje, suponiendo que los cabellos de las mujeres (si largos, conforme el texto requiere) les fueron dado en lugar de velo, o como sustitución al velo, tornando innecesario el uso del mismo.
Igualmente incoherente y contrario a la ética del texto bíblico, sería a aquella interpretación que supone por medio del verso 16 que Pablo habría afirmado estar dispuesto a esquivarse del asunto, permitiendo que las mujeres hicieran como bien entendieran, caso algún hombre deseara levantar objeción acerca de esa cuestión.
No es eso que Pablo a través del verso 16 enseña. Si creemos que la totalidad de las escrituras, a pesar de las modificaciones sociales, deben ser seguidas a la risca, entonces el uso del velo es algo obligatorio para la mujer orar y profetizar. Si la mujer cristiana fuera usar el velo por costume, observando el contexto histórico, tal uso sería ininterrumpido y no solamente para orar y profetizar.
Las mujeres decorosas, participantes de la Iglesia en los días apostólicos usaban dos modalidades de velo. El primero que era natural, consistía en sus cabellos largos - era su belleza y su gloria creada por Dios. El segundo, era el velo sobre los cabellos, cuya utilización es señal de poderio ante los ángeles en los momentos especiales de oración y adoración a Dios.
El primer velo distingue del segundo, mediante el uso de la palabra 'mantilla'' (en el griego 'peribolaion'), que conforme el verso 15, fuera dado a mujer en función de su propia naturaleza. El segundo velo era de paño y cubría la cabeza y consecuentemente los cabellos, y era usado por la mujer cristiana cuando fuese orar o profetizar. Ese segundo velo no era natural, pues Pablo al enseñar sobre su uso, recurre al verbo "traer" y al verbo "poner", ora, si existiera solamente el velo natural (cabellos largos), no se podría "poner" y ni "quitar", ni tampoco, Pablo tenía la necesidad de recordar a las hermanas de que trajeran el velo.
Citamos a continuación algunos argumentos en ese asunto, utilizados por estudiosos de la Palabra de Dios:
“Si una mujer se niega a usar el velo, que ella, correctamente, se haga masculina, cortando bien bajo sus cabellos: si no quiere usar velo, que use cortados al ras los cabellos". (Robertson y Planner, in loc.).
"Si ella desprecia la cobertura provista por la ordenanza divina, que también deshaga la cobertura provista por la naturaleza" (Crisóstomo, in loc.).
"Si una mujer insiste en su derecho de orar y de hablar en una asamblea, de cabeza descubierta, entonces, que lleve ese principio a sus consecuencias lógicas, que ella insista sobre el derecho de usar los cabellos cortados cortos, a fin de mostrar su igualdad con el hombre, y ¿qué sería pensado de ella entonces? Ninguna mujer con una chispa de pudor en sí pensaría en hacer eso." (John Short, in loc.).
” '...Que rape el cabello...' Esas palabras no fueron dichas como una permisión, sino expresar un mandamiento que establece la consecuencia legítima de cuán inapropiado es una mujer no velarse... si ella se dispone a hacer una de las cosas, que haga igualmente la otra” (Kling, in loc.).
No obstante a los hechos ya expuestos, juzgamos pertinente en continuidad del asunto, analizar y detallar algunos aspectos relacionados a los textos bíblicos en cuestión (I Corintios, 11.1-16):
Verso 8: 'Porque el hombre no provino de la mujer, sino la mujer del hombre.'
Pablo aquí hace referencia al texto de Génesis, 2.22 extrayendo de la creación la inferencia de la prioridad del hombre y, por esa razón, también, es que hay instrucciones no testamentarias en el sentido de la mujer aprender en silencio, con toda la sujeción (I Timoteo, 2.11-13).
Es recordado aún que, fue la mujer y no el hombre que fue engañada por el diablo (I Timoteo, 2.14), y la narrativa de Génesis deja claro que la mujer fue creada para el beneficio del hombre, y no al contrario.
Esos hechos bíblicos evidencian el orden jerárquico de poderes y autoridades, bien como la propiedad de la sujeción de la mujer al hombre, y, por consiguiente, cuán apropiado es que la mujer use velo al orar o profetizar en señal de sujeción absoluta y autoridad relativa al propio Dios presente en estas ocasiones.
Verso 10: 'Por lo tanto, la mujer debe traer sobre la cabeza un señal de poderio, por causa de los ángeles'.
Ante lo que fue expuesto, Pablo ahora establece aún más firmemente su afirmativa de que la mujer cristiana debe usar el velo (naturalmente, cuando ora o profetiza, según se lee en el verso 4).
La mujer es subordinada al hombre desde la creación, habiendo sido hecha 'del" hombre y 'para' el hombre. Y compétele usar el velo a fin de mostrar esa posición de subordinación y al mismo tiempo de autoridad relativa que le compete en las reuniones de oración y adoración a Dios.
No usar, una mujer el velo, era señal de desrespeto al hombre, en el intento de ser igual a él cuanto a las ropas y a los costumbres en la sociedad antigua. Los costumbres y la sociedad pueden cambiar, ¿pero la Palabra de Dios cambió? ¡Con seguridad que no!
En ese punto Paulo dice '... por causa de los ángeles...'. Los ángeles aquí referidos son los ángeles santos presentes cuando de la reunión de adoración del pueblo, actuando como guardianes del orden establecido por Dios, y guardianes de la Iglesia.
Sería una ofensa ciertas mujeres exageradamente emancipadas, no más usar sus velos. Tal afrenta no sería solamente contra los hombres por la falta de sumisión, sino también contra los ángeles por la señal de autoridad, pues rompería la jerarquía establecida por Dios.
'La casa de oración es una corte adornada con la presencia de poderes celestiales: allí estamos nosotros, cantando e entonando himnos a Dios, cantando con los ángeles entre nosotros como nuestros asociados; y fue con alusión a ellos que el apóstol requirió tan grande cuidado, con relación a la decencia, por causa de la presencia de los ángeles'. (Hooker, in loc).
“Traer velo en la cabeza”. Esa afirmación no es una traducción del texto bíblico, sino antes una interpretación. El original griego dice, literalmente, '...esa es la razón porque una mujer debe tener poder (o autoridad) sobre su cabeza...'.
El vocablo griego 'eksousia' obviamente se refiere al velo: pero algunos eruditos sienten dificultades en comprender cómo el velo podría ser llamado 'poder' cuando el resto entero de la pasaje se refiere al velo como símbolo de la idea opuesta, esto es, de la 'sujeción'.
Pero el velo se torna símbolo de la autoridad que el marido ejerce sobre su mujer, como también es símbolo de su propia sujeción a él. Y ese doble simbolismo no es difícil de ser comprendido.
Verso 13: 'Juzgad entre vosotros mismos: ¿es conveniente que una mujer ore a Dios descubierta?'.
A partir de esta interrogación el Apóstol Pablo abre oportunidad para un juicio personal, considerando todo su enseñanza. Hay que se considerar que ese juicio particular siempre lleva en cuenta la naturaleza, los costumbres sociales y religiosos.
En la ciudad antigua de Corinto, tal influencia solamente podría dar como resultado una única respuesta: “las mujeres precisan usar velo, si es que son mujeres de respeto”.
No era recomendable allí una mujer imitar a las prostitutas o adoradoras de ritos paganos, desfaciendo se del velo en el intento de emanciparse y obtener igualdad social con los hombres.
Sabemos que las sacerdotisas paganas tampoco no usaban velo; y, en sus contorsiones, sus cabellos quedaban despenados y despeinados. Ora, ninguna mujer cristiana desearía imitar esa forma de conducta femenina.
Pablo apela para la ley impresa en las mentes humanas porque sabía que el hombre natural muchas veces consigue formar juicio correcto basado en su intuición. El Apóstol esperaba que el pueblo en Corinto se dejase enseñar por su propio testimonio íntimo y por la naturaleza, a propósito de reconocieran el único costume aceptable para la iglesia cristiana, a saber, el uso del velo por las mujeres en los momentos de oración y adoración a Dios.
'Al rechazar el emblema de la sujeción (el velo), la mujer de un único salto al orar en público, ultrapasa tanto a los hombres como los ángeles'. (Bengel, in loc).
El apóstol de los gentiles no era un insensato e indocto a punto de contradecirse cuando escribió que el cabello fuera dado en lugar de velo (lo que en el original dice: mantilla).
En ese sentido también se manifestó Findley: 'y no como substituto del velo, porquanto eso haría de las palabras de Paulo una estulticia; sino si, en la naturaleza de una cobertura, algo que equivalga al velo”.
'Y hecho indiscutible que los cabellos largos, en un hombre lo torna despreciable; pero, en una mujer, los cabellos largos la torna más amigable. La naturaleza y el apóstol hablan el mismo idioma: podemos intentar explicar eso como bien quisiéramos hacerlo'.(Adam Clarke, in loc.).
Verso 16: 'Pero, si alguien quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costume, ni las iglesias de Dios'.
Muchos intérpretes modernos y sin erudición han torcido esa escritura afirmando que si los cristianos en Corinto no concordasen con la doctrina expresa, estaría el apóstol Paulo pronto a olvidar todos sus argumentos dejando que cada iglesia local decidiera como convenía actuar.
Tal interpretación choca se con todo el contexto, jamás sería sensato afirmar que Paulo expuso la enseñanza con muchas argumentaciones y ejemplos en favor del uso de los cabellos largos y del velo, solamente para determinar al final que si encontrara oposición, todo sería desdeñado.
Ese tipo de interpretación moderna que se ha desarrollado existe por causa de una 'necesidad moderna' que intenta hacer al Apóstol decir lo que se quiere oír, pero que ignora lo que realmente él enseñó.
Tratando de eso, satisfactoriamente se pronunció Robertson y Plummer (in loc):”Lo que Paulo establece aquí es: Si alguien se inclina para el debate, nosotros no reconocemos cualquier otra práctica, y ni las iglesias de Dios, por él si alguien parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costume (como ese alguien propone), y ni las iglesias de Dios.'
De esa manera, Paulo cortó "por la raíz" cualquier intento de disputa sobre la cuestión, apelando para el uso universal entre los cristianos; y a fin de tornar ese apelo más solemne da énfasis al afirmar que las iglesias de Dios por todo el mundo adoptan el uso del velo.
En el Nuevo Testamento por la edición ilustrada 'Lo más importante es el amor', publicado por la Liga Bíblica Mundial basado en la famosa Biblia en inglés 'The Living Bible' es dada una explanación a respetos de los versos 4 a 7 bien fácil de entender.
'He aquí porque, si un hombre se niega a quitarse el sombrero mientras está orando o predicando, desrespeta a Cristo, he aquí porque una mujer que ora o profetiza públicamente sin que su cabeza esté cubierta, desrespeta el esposo (pues cubrir la cabeza es un señal de su sujeción a él). Si ella se niega a cubrir la cabeza en este caso debe cortar el cabello todo. Y si es vergonzoso para mujer tener la cabeza rapada, entonces debe cubrirla. Un hombre, pero, no debe usar nada en la cabeza cuando esta en el culto, pues el sombrero es un señal de sujeción a los hombres”.
Por fin, podemos entonces concluir que estos asuntos bíblicos son mandamientos del Señor y solamente los reciben aquellos a quienes les son revelados.
En el libro de la creación – Génesis, 24.64-65, vese en Rebeca un tipo de la Iglesia (que fue llamada a Virgen Novia de Cristo), y en Isaac, el tipo del novio (Cristo) que sale al encuentro de su novia para recibirla. La iglesia – la novia - que aguarda al novio con ansia para aquel gran día del rapto.
Esta revelación es para aquel gran día del rapto. Esta revelación es para aquellos que están junto a la cisterna (Beer Laai-Roi), el pozo o cisterna de aquella que vive y me ve, pero a los que están a la cisterna (Eseque), que significa contienda, Paulo apóstol dice que si alguien quiere ser contencioso nosotros tenemos tal costume, ni las Iglesias de Dios.
Soofield dice a respeto del velo en el rodapié comparando con Géneses 3.16: 'El velo de la mujer o cobertura para su cabeza es un símbolo de su subordinación. De acuerdo con el verso 5 de I Corintios 11, la cobertura parece estar definitivamente relacionada con mujeres orando o profetizando en las reuniones de la Iglesia'.
Los contradizentes, luego citan el texto de II Corintios, 3.16: “Cuando, pero, algunos de ellos se convierten al Señor, el velo le es retirado”. Pero allí se refiere al velo de la cara de Moisés, y no el velo de uso de la mujer (lea el verso 13).
El apóstol Paulo aún escribe en su segunda carta a la Iglesia de Corinto en el capítulo 3, versos 5 y 6: “porque la letra mata y el Espíritu vivifica”. El ministerio de la muerte grabado con letras en piedra, es lo que fue gloria, pero ya no resplandece ante la actual gloria de Jesús Cristo.
¡La letra de la Ley mata, pero la gracia del Evangelio nos vivifica!
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Adaptado del libro: “¿QUÉ ES OBRA EN RESTAURACIÓN?”, Pastor Samuel Alves de Arruda, Editorial Maanaim, 1995, 1ª ed.

