Cuando el asunto es la "lengua", pronto nos acordamos de lo que Santiago siervo de Dios escribe diciendo: "Con ella bendecimos a Dios padre, y con ella maldecimos a los hombres, hecho semejanza de Dios. De la misma boca procede bendiciones y maldición. Mis hermanos no conviene que esto se haga" (Santiago 3:9-10).
Lo que debemos analizar en esta palabra es que con nuestros labios bendecimos a Dios, o sea, adoramos Su Santo Nombre, cantamos himnos de alabanza y honra para Él, etc...Pero por otro lado, con ella maldecimos a los hombres, que por Dios fueron creados para su semejanza, como dice en Génesis 1:27 "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó hombre y mujer los creó". Si la Palabra de Dios nos afirma que nosotros "Hombres" somos imagen y semejanza de Él, ¿cómo podemos, con nuestros labios, bendecir a Él, y maldecir lo que creó? Pues resulta correcto que, si mal decimos de los hombres, mal decimos también de su Creador que es Nuestro Señor Jesucristo, que todo creó.
En la Biblia encontramos varios textos relacionados a este tipo de asunto: Proverbios 12:22, Salmos 34:12:13, Santiago 3, etc... Pero uno de estos y otros nos llama la atención cuando dice "Pero yo os digo que toda palabra ociosa que los hombres digan habrán de dar cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado" (Mateo 12:36-37) .
Debemos vigilar con lo que sale de nuestras bocas, porque todo eso nos llevará al juicio final. Si de tus labios proviene maldición tu vida y tu destino será el mismo, pero si con él bendices al Nombre del Señor Jesús y todo cuanto Él creó, tu vida proveerá de bendiciones y en el juicio serás justificado por Dios, y que así sea para siempre jamás amén.
Corresponde a cada uno de nosotros revisar nuestros conceptos y recordar por quién fuimos llamados (Por el Creador del cielo y de la tierra, de los hombres, y todos los sobrevivientes que en Él hay) y hacer una evaluación de lo que ha salido de nuestros labios, pues, de 0 a 10 qué nota nos daríamos nosotros mismos de lo que ha salido de nuestros labios que ha agradado a Dios? ¿Nuestras vidas han provisto bendición o maldición? Pues así podremos alabar el Salmos 35:28 "Mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día".
Que la Paz sea con vosotros, Amén.

