"Cuando un hombre o una mujer tenga manchas blancas en la piel, el sacerdote examinará a la persona. Si las manchas son de un blanco pálido, es una cosa sin importancia. La persona está pura. Si un hombre pierde cabello de la parte de atrás de la cabeza o de la parte de frente, se vuelve calvo o medio calvo, pero no queda impuro. Pero, si en la parte de la cabeza (sin cabello) aparece una mancha de color rosado, es una enfermedad contagiosa". - Levítico 13.38-44
(Traducción del nuevo lenguaje de Hoy)
Vamos a analizar ese versículo. En el libro de Levítico, existen diversas leyes, e instrucciones que Dios daba a Moisés, y por medio de él, enseñaba a los sacerdotes que eran Aarón y sus hijos.
La Biblia dice, que cuando aparecían manchas en la piel del hombre o de la mujer, ellas tenían que ser examinadas por el sacerdote, y Dios decía que si la mancha tuviera color Pálido, era algo sin importancia, pero si fuera manchas con colores, era una enfermedad contagiosa.
Entonces, trasladando esto a nuestros días, la mancha de color pálido, simboliza el pecado, pero ese pecado te parece inofensivo, entonces es algo que se aproxima a ti, que entra en tu piel, pero tú aún estás puro. Pero, si ese pecado, si esa mancha, gana color, gana espacio, y abre una herida, ella se vuelve una enfermedad contagiosa.
La Biblia, en los capítulos anteriores, dice, que el sacerdote, examinaba, y si en su opinión, la mancha había ganado color, aunque fuera una mancha, él aislaba a la persona, para la purificación, durante siete días, y si dentro de esos días, ella desaparecía, él la consideraba pura, y la persona volvía a la convivencia del pueblo, pero si la mancha continuaba, y se esparcía él la consideraba impura y separaba a la persona del campamento porque si no, contagiaba a otros.
Eso es lo que hace el pecado. Cuando tienes contacto, y te parece inofensivo, a veces lo ignoras, pero si no buscas la purificación, ese pecado puede quedarse en tu cabeza, ganar espacio, reflejarse por tu cuerpo, o sea, si ese pecado tira otro, si ese abismo tira otro, se vuelve una enfermedad contagiosa, y tú eres sacado del medio del pueblo, porque Dios no quiere una novia con manchas, entonces Dios saca esa enfermedad contagiosa, para que otros no vengan a perecer por tu causa.
Te aíslas cuando la mancha aparece, la tendencia es aislarte, no tienes más la pureza y el placer de glorificar a Dios, no tienes más la pureza y el placer de cantar, tocar, oír la voz de Dios, no hay más PURIFICACIÓN.
Entonces, esa enfermedad te toma, y te consume.
Por eso debemos tener cuidado con las manchitas, es una música, es una película, es manchita... purifícate, busca al sacerdote, y purifícate. Busca a Dios, Dios es el sacerdote, él tiene poder para purificar y sacar esa mancha de ti.
Este artículo fue enviado por nuestra querida hermana Joyce Danielle. Que Jesús pueda continuar bendijo tu vida y que seas siempre una bendición en la presencia del Señor Jesucristo.

