Al leer este pasaje de las sagradas escrituras (Hechos 3:6), que dice: Y dijo Pedro: No tengo plata ni oro; mas lo que tengo eso te doy. En nombre de Jesucristo, el Nazareno, levántate y anda, vemos el poder de Dios siendo manifestado en la vida de un hombre, hombre este, que nunca tuvo la chance ni la oportunidad de movilizarse, de andar, de hacer tal vez su voluntad propia, pues desde el vientre de su madre él era cojo, y desde bien joven era puesto a la entrada del templo, más precisamente a la puerta llamada Hermosa para pedir limosna, y es bien verdad que siempre conseguía llevar algunos centavos para su casa, y al día siguiente era llevado nuevamente a la puerta llamada Hermosa.
¿Cuánto tiempo este hombre estuvo allí, aproximadamente cuarenta años, cuántas veces el Señor Jesús también pasó por la puerta llamada Hermosa, y allí estaba este cojo, pero quiero decirte que para todo hay un tiempo determinado.
Cierta vez Pedro y Juan estaban pasando frente al templo, y cuando llegaron a la puerta llamada Hermosa, vieron aquell hombre pidiendo una limosna y ellos pararon y fijaron los ojos sobre él, y el cojo esperando recibir unos centavos ni imaginaba que recibiría algo más precioso, que plata y que oro, entonces Pedro toma su mano y dice: mírame a mí, no tenemos ni plata ni oro, pero lo que tenemos eso te doy, en nombre de Jesucristo el Nazareno levántate y anda, y aquello que parecía imposible, aquello que parecía no tener salida, aquello que parecía ser su muerte, pues él tal vez en su mente ya habría por cierto morir de aquella manera, cojo, pero Jesús cambió la suerte de aquell hombre, y él pasó a ser un milagro y estaba allí saltando y brincando y todos vieron aquell que ya no era más cojo sino un hombre perfecto y gozando de plena salud.
Pero vamos a dejar al ex cojo de la puerta Hermosa de lado y vamos a hablar un poco de ti. Y yo quisiera abrir un abanico y te preguntaría: “¿Cómo está tu vida con Dios”, tal vez estés gozando de plena salud o con un problemilla aquí y otro allá, pero nada que te impida andar, de moverte, de desplazarte de un lado a otro, de subir y bajar escaleras de jugar una pelota con los amigos, o hasta mismo digas “¡yo estoy bien con Dios!” tal vez te mires en el espejo y digas qué bonito soy qué perfecto, ¡está bien! A veces aparece una gordurilla aquí otra allá pero estoy a la moda ¿no es cierto.
Pero cuando hago esta pregunta: ¿Cómo está tu vida con Dios? , me estoy refiriendo a ¡tu vida espiritual!, ¿está bien? ¿Tienes seguridad.
Mirando por el lado espiritual ¿será que tus manos están haciendo la voluntad de Dios, será que estás usando tus manos para tomar la biblia para leer, será que tus manos están adentrándose dentro de tu bolsillo para poder diezmar al Señor (Malaquías 3:8) en fin, ¿será que tus manos están haciendo lo que es correcto a los ojos del Señor Jesús . ¿Será que tus perfectas piernas están siguiendo por el camino correcto o será que te estás desviando para la izquierda o para la derecha saliendo así de la presencia de Dios y colocando tus pies en tierra extraña.
¿Será que tus ojos perfectos no están más como ojos de águila, están mirando las cosas mundanas (II Samuel 12:9), o será que tus ojos nunca se volvieron hacia el creador de los cielos y la tierra (Isaías 45:22) . ¿Tu mente perfecta será que sueña los sueños de Dios, será que has pensado en las cosas que son de arriba o solo has pensado en las cosas que son de abajo (Colosenses 3:2)
¿Será que tu mente es la mente de Cristo (I Corintios 2:16 ).
¿Quién es el que vive en ti? ¿Es Jesucristo el León de la Tribu de Judá o es otro que ruge como león buscando a quién pueda tragar (Gálatas 2:20 ) , Tal vez no estés igual al cojo de la puerta Hermosa , estés hasta peor, pues el peor cojo es aquell que busca sus propios intereses y tiene sus brazos y piernas y mentes cauterizados, y los tiene como su propia fuerza, tú mi amigo y mi amiga tú puedes ser perfecto de todo o casi perfecto pero quiero decirte que tú sin Jesucristo no eres nada ni nadie. Si te rascaste la cabeza mi amigo o mi amiga, es hora de comenzar a levantarte y ponerte de pie (Josué 1:7-8-9 ) , ¿sabes por qué? . Porque “En ningún otro hay salvación, porque tampoco debajo del cielo ningún otro nombre hay, dado entre los hombres, por el cual debamos ser salvos ( Hechos 4:12 ).”
Como Ministro del evangelio de Cristo, hago mías las palabras de Pedro; no tenemos plata ni oro pero lo que tenemos eso te damos, en Nombre de Jesucristo el Nazareno , ¡levántate y anda!.
Obrero Renan de Deus Jr.
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