Los medios de Comunicación y la Sana Doctrina
Sabemos que la iglesia del Señor está fundamentada en la doctrina de los apóstoles
(Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles..., Hechos de los Apóstoles 2:42), y el enemigo de nuestras almas desea que tales enseñanzas dejen de ser practicadas. Y para esto dispone de varios artificios. Los medios de comunicación contemporáneos han desempeñado un papel importante para este fin.
Estos medios tienen gran importancia para la formación de opinión, conceptos y actitudes. Prueba de esto es que después de catástrofes como grandes inundaciones, sequías prolongadas, terremotos, o aún la ayuda a refugiados de guerras, se utilizan estos medios para una solicitud de ayuda, incluso internacional. La ayuda llega, porque el pueblo fue movilizado para hacer el bien. Pero, desafortunadamente, no siempre la acción de los Medios es requerida para promover lo que es bueno.
Existen varios libros, fuera del medio evangélico, que cuestionan la actuación de los medios de comunicación de masas. Entre muchos citaré al escritor Teixeira Coelho, que en el libro “¿Qué es la industria Cultural?” Editora Brasiliense, muestra que los medios son capaces de hacer de la cultura un objeto de consumo. Muchas veces, su actuación torna a las personas alienadas, anestesiadas, provocando un conformismo social. Termina interfiriendo cada día más en la vida del individuo, al punto de que en algunos asuntos tan importante como la ética y ciudadanía sean despreciados, y dejan a los oyentes sin reacción o sin reflexión crítica.
Diariamente somos bombardeados con ideas respecto a infidelidades, amor por interés, sexo antes del matrimonio y extraconyugal, con propagandas que son una invitación a la vanidad, a la lujuria. En ellas mujeres vistiendo ropas sin pudor y sin ninguna modestia (Que de la misma manera las mujeres se atavíen en traje honesto, con pudor y modestia..., 1 Timoteo 2:9), exhiben sus cabellos maravillosos balanceados en cámara lenta y hombres “cayendo a sus pies”, transmitiendo, así, pura ficción, un mundo de “simulación” y esto viene socavando las doctrinas instituidas por Dios a su iglesia, que pasan a ser consideradas como anticuadas.
Tenemos que obedecer la voluntad de Dios y jamás preceptos malditos de hombres sin su Gracia. Cuando Moisés estaba para entrar en la Tierra Prometida, reunió al pueblo y dio sus últimas recomendaciones, recordándoles que si fueran fieles al Señor y a Sus enseñanzas, la consecuencia es que serían muy felices y prósperos en la nueva tierra. Sin embargo, si el pueblo se desviaba de la voluntad de Dios, dando oído a los conceptos errados de los pueblos que serían sus vecinos, la consecuencia es que no vivirían mucho en aquel lugar. Por lo tanto, Moisés dejó bien claro que cualquier decisión tendría sus consecuencias. Deuteronomio 30:15-20.
Ante esto, nosotros jóvenes en Restauración, que tenemos la mente de Cristo (Porque, ¿quién conoció la mente del Señor, para que pueda instruirlo? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo. 1 Corintios 2:16) debemos estar preocupados con lo que nos hemos acostumbrado a ver (No pondré cosa mala delante de mis ojos... Salmos 101:3), de lo que hemos alimentado nuestras almas. Con lo que nos hemos formado nuestra opinión, instruido nuestra manera de vivir (Pero, como es santo aquel que os llamó, sed vosotros también santos en toda vuestra manera de vivir, 1 Pedro 1:15), nuestra visión del mundo. Si es por los enseñanzas de las sagradas escrituras o por propagandas alienadoras y diabólicas.
Jessé Caleb A. Sanches
jessecalebsanches@yahoo.com.br

