Os ruego pues hermanos
Os ruego pues, hermanos, por la compasión de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional. (RM. 12:1)
En esta súplica del Apóstol a Dios en su compasión por los hermanos, Pablo hace una analogía al ser sacrificado a Dios por medio de los Hebreos en el antiguo testamento, basta analizar (Lev. 22:17-24) Pues si tales animales tenían que ser perfectos, sin ninguna mancha o quebradura o ruptura o cosas semejante, ¿cómo será que debemos presentar nuestro cuerpo a Dios, visto que tenemos un altar en nosotros donde no tiene el derecho de comer del sacrificio los que sirven al tabernáculo? (Heb. 13;10)
¿No es para llorar cuando observamos las reuniones que se hacen hoy en nombre de Dios?...
Sí hermanos es realmente para llorar, pues lo que vemos es una profanación a lo sagrado, comenzando por sus líderes se extiende por sus seguidores que sin ningún discernimiento sigue ejecutando sus enseñanzas sin examinar la palabra de Dios.
¿Qué tipo de sacrificio y sacrificador tú y yo hemos sido?...
Como sacrificador me entro en la presencia de Dios en un carácter puro, santo sin contaminación con el mundo, en un procedimiento justo como conviene al sacerdote.
“Ningún hombre de la descendencia de Aarón, el sacerdote, en quien hubiere alguna deformidad, se acercará para ofrecer las ofrendas quemadas del Señor; defecto en él hay; no se acercará para ofrecer el pan de su Dios”, (Lev. 21:21)
No podía ser ciego. (Lv. 21:17-20). Aquel que no tiene visión, no está apto para el sacerdocio. Líder sin visión es como casa sin ventana. Cuando se pierde la visión de Dios, se pierde el foco, los objetivos nobles del reino y principalmente, se pierde la dirección. Que Dios nos ayude, a fin de que tengamos siempre el colirio para ungir nuestros ojos espirituales.
No podía ser cojo. (Lv. 21:17-21). El cojo es aquel que por causa de un defecto físico, ora está arriba, ora está abajo. Pero, contextualizando para el lado espiritual, el cojo espiritual es aquel que oscila, o sea, no tiene estabilidad espiritual. “Dios exhortó a su pueblo Israel, diciendo:” Precisó el profeta Elías ser usado para que el pueblo definiera entre servir a Dios o a Baal. Como líder no puede cojear en esta caminata.
Tenemos que tener firmeza y convicción de nuestro ministerio y del llamado que tenemos para una gran obra.
Según la Biblia, para ser un sacerdote en el Antiguo Testamento, el candidato debía pasar por un rígido y cuidadoso proceso de aprobación. No podemos olvidarnos, que en la actual dispensación, también somos sacerdocio real de Cristo. Por lo tanto, las exigencias del Antiguo Pacto eran apenas una alegoría para nuestros días, ¿A dónde nos lleva esto?
Observe lo que el Apóstol Pedro nos informa (1 Pe 2:9) “Mas vosotros sois la generación elegida, el sacerdocio real, la nación santa, el pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su maravillosa luz;”
Ahora vamos a observar qué tipo de Culto racional se ha practicado en nuestros días.
En el contexto religioso, racional es el nombre dado al manual de los oficios divinos que contiene las razones históricas y místicas de la liturgia.
Es también un cuadrado de tela, adornado con doce piedras preciosas, que el sumo-sacerdote de los judíos usaba al pecho, en las grandes ceremonias religiosas.
Vean la comunión y raciocinio de ambos Apóstoles Pedro y Pablo al relacionar el Culto de adoración a Dios entre nuevo y viejo testamento, Cristo en su carne como hombre demostró esto en su obra como Sacerdote, Pastor, Siervo, sacrificador y por último el sacrificado, queriendo así darnos el ejemplo para que sigamos sus pisadas, (1Pe.2;21).
Por lo tanto conviene nos atender con más diligencia a las cosas que hemos oído, para que en tiempo alguno nos desviemos de ellas. Hebreos 2;1-3
Que Dios os bendiga
Pr. JOSÉ RAMOS

