Agradezco a los hermanos que están participando de esta columna a través de mi correo electrónico, manifestando sus opiniones, dando sugerencias e sugiriendo temas. A pedido del Pr. Joabe Messias de la iglesia en Igaraçu do Tiete - SP, expondré a la luz de las sagradas escrituras el porqué de la prohibición de tatuajes, algo que muchas organizaciones aceptan diciendo estar en concordancia con la voluntad de Dios.
Podemos ver en la Palabra de Dios por lo menos dos textos objetivos que tratan al respecto:
"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó." Génesis 1:27.
Aquí vemos que el hombre, corona de la creación de Dios, fue hecho "a su imagen y semejanza". Así, no necesita de complementos en su cuerpo, pues ya fue hecho semejante al Ser más perfecto del universo. Hacer algún tipo de marca que cambie esta imagen y que traiga dolor en aquello que es considerado el "santuario del Espíritu Santo" (ver I Corintios 3:16-17, 6:19-20) es demostrar que no está contento con su imagen (semejante a la de Dios) y desrespetar a Dios.
"Por los muertos no haréis rasguños en vuestras carnes, ni os haréis marca alguna. Yo soy Jehová." Levítico 19:28.
Sobre este texto así se posiciona la iglesia en tiempos de restauración que esta práctica es indigna del pueblo de Dios pues tiende a dañificar la imagen del Creador".
Los jóvenes en restauración, del mismo modo que el apóstol Pablo, las únicas marcas que deberíamos traer en nosotros son aquellas en favor de Cristo: "Por lo demás, que nadie me moleste; porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús." Gálatas 6:17.
Jessé Caleb A. Sanches
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