Este artículo tiene como objetivo abrir nuestro entendimiento sobre qué es necesario para alcanzar lo que Dios tiene para nuestras vidas.
Introducción.
"Os ruego, pues, hermanos, por la compasión de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
Y no os conforméis con este mundo, sino transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena, agradable, y perfecta voluntad de Dios. Romanos 12:1,2".
No hay sombra de dudas de que todo día 01 de enero siempre da inicio a un nuevo año en nuestro calendario, pero ¿eso podría garantizar que algo realmente nuevo suceda en nuestras vidas?
Pero ¿cuál es el significado real de este acontecimiento, qué diferencia hace, cómo sucede lo nuevo?
Unos aprovechan el día anterior para reflexionar sus acciones, los más emotivos incluso lloran cuando les viene a la memoria algo conmovedor, aunque la gran mayoría se queda solo en la esperanza de que sea realmente un año nuevo, y lo hacen sin ninguna determinación de cambio de hecho, o corrección del curso de la vida.
El propósito aquí no es ser pesimista, ni tampoco ser contrario a ningún deseo de algo nuevo, sino evidenciar que para ocurrir cualquier cambio, necesitaremos cambiar primero.
Es normal sentir ese deseo de que las cosas tomen otro rumbo, principalmente cuando ellas no están bien, y la voluntad de cada uno generalmente se intensifica con la llegada de un nuevo año. Algunos llegan a pensar que las novedades tan deseadas vendrán de cualquier forma, y sucederán como que en un pase de magia. ¿Sería así mismo?
Para experimentar lo nuevo, se requiere Adoración y Santidad a Dios.
La santidad mencionada se refiere a la dedicación a Él, con buenas acciones al prójimo en demostración del amor divino, así como con la no exhibición del cuerpo, no haber lujuria, en fin el cuerpo debe estar digno para el Dios que es el Santo de los Santos, sin ninguna referencia a sensualidad, pues los que sirven al Señor Jesús deben ser diferentes, mostrando la diferencia en sí mismos.
El apóstol Pablo en Romanos 12 comienza primero rogando, o sea, implorando para que adoremos a Dios, presentándole cultos racionales con nuestros cuerpos en sacrificio vivo, y que sea santo y agradable.
Cultos racionales, son cultos con entendimiento, donde estamos conscientes de todo lo que está sucediendo, nadie estaría fuera de sí, ni descontrolado, haciendo ningún desorden, barullo o algarabía.
También se dice que necesita ser santo y agradable. Bien, en este aspecto alguien podría quedar en la duda si la santidad debería estar en el cuerpo o en el culto, la respuesta es que el cuerpo debe ser santo para que el culto consecuentemente también sea, y de esa forma los dos, cuerpo y culto serían santos, principalmente por el hecho de que Nuestro Dios, Jesucristo ser Santo y exigir santidad en toda manera de vivir.
Para que se experimente, o sea, para alcanzar la buena, agradable, y perfecta voluntad de Dios, se exige renovación de entendimiento, viviendo la vida en contraposición al mundo.
Pablo dice para que no nos conformemos con este mundo, y seamos transformados por la renovación de nuestro entendimiento. Siendo este un pre-requisito para que experimentemos cuál sea la buena, agradable, y perfecta voluntad de Dios.
Percibimos por el texto que si queremos alcanzar Lo Nuevo que Dios tiene para todos nosotros, necesitamos comenzar con la no aceptación, o el inconformismo, en relación a la situación de este mundo que va de mal en peor, juntamente con la renovación de nuestro entendimiento. Todo esto debe suceder en nuestras mentes, la cual tiene el poder de desencadenar acciones que son ejecutadas por nuestros cuerpos.
Confusión del sentido real de tener la mente y el entendimiento renovado.
Algunos consideran tener la mente renovada cuando se abren a las ofertas y condiciones impuestas por el mundo, sin embargo en verdad están en contraposición a las instrucciones bíblicas, las cuales nos orienta a no conformarnos y renovar nuestro entendimiento. Esto implica estar abierto no a las imposiciones mundanas, sino a las novedades que Dios quiere hacer en nuestras vidas, llevándonos naturalmente a renunciar a cualquier patrón contrario a los deseos de Nuestro Señor, y a la aceptación de Lo Nuevo, siguiendo y obedeciendo los términos de santidad definidos por Él.
Sabemos que todos los días son hechos por Dios, para que nos alegremosysearmos felices en ellos, pues las misericordias de Nuestro Señor Jesús, son la causa de no ser consumidos por este mundo engañador, y se renuevan cada mañana. Ante esto, nuestras mentes deben estar preparadas cada mañana, para que nuestro entendimiento esté alineado con los deseos de Dios, a fin de tener la comprensión del porqué de un día más haber sido confiado a nosotros, y qué deberemos hacer en cada uno de ellos, estando siempre ante su voluntad.
La realización de nuestros deseos en relación a los otros, dependerá de las decisiones y acciones de ellos.
Se realizan fiestas, discursos de deseos de que el año venidero sea lleno de bendiciones son expresados, sin embargo vale recordar que el deseo de los otros en relación a nosotros, cuando son verdaderos, pueden como máximo dejarnos emocionados, animados, sin embargo, existe una enorme distancia entre el desear y el hacer realidad.
Es obvio que esto no puede ni debe impedirnos desear lo mejor a nuestro prójimo, incluso sabiendo que la realización de esos deseos dependerá de la postura de cada uno, frente a las decisiones que necesitarán tomar en cada momento de sus vidas.
El tiempo es precioso, pasa rápido y no espera a nadie, y saber aprovecharlo es la única forma de ser victoriosos en cualquier área.
La realización de los sueños, las conquistas de cada uno, dependerá de cómo utilicen el tiempo que les es concedido, pues a todos se les da 24 horas todos los días, y aprovechar cada segundo de esas horas, será lo que determinará la victoria o el fracaso.
¿Qué hemos hecho con el tiempo que Dios nos ha dado?
Cuando pensamos en lo que sucedió a lo largo de los 365 días y 6 horas de vida que nos fue confiado por Dios, ¿cuál es la sensación? ¿Hicimos que valiera la pena para él?
Nuestras conquistas personales sin duda podrían alegrarnos, y no hay problema en esa alegría, pero ¿también contribuyeron en algo para el Reino de Dios, en qué?
¿Por qué Dios nos da tanto tiempo, y nos permite vivir cada día?
Si fuéramos a mirar desde un punto de vista egoísta, podríamos llegar a la conclusión de que el tiempo es nuestro, y nos fue concedido solo para realizar nuestros deseos, conquistar nuestros sueños.
Pero cuando miramos a la Palabra de Dios, la cual muestra a Dios viniendo toda la caída de la tarde para conversar y tener contacto con Adán y Eva en el paraíso, después de haberles permitido todo el día. Entendemos que el deseo principal de Nuestro Señor es que aprovechemos cada segundo de vida que nos es concedido, colocando como foco central su Reino, pues deberemos rendir cuenta de ese tiempo a Él.
Mira lo que nos dice el texto de la Palabra de Dios abajo:
"Por eso os digo: No os angustiéis por vuestra vida, por lo que habéis de comer o por lo que habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, por lo que habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
Mirad a las aves del cielo, que ni siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No tenéis vosotros mucho más valor que ellas?
¿Y quién de vosotros podrá, con todos sus afanes, añadir un codo a su estatura?
¿Y por qué os afanáis por el vestido? Considerad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;
Pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de éstos.
Y si la hierba del campo, que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
No os afanéis, pues, por el día de mañana, que el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. Mateo 6:25-34"
El texto anterior, muestra que nuestra preocupación central no debe ser nuestra vida terrena, sino el Reino de Dios, y esto vale incluso cuando estamos trabajando, y por qué trabajamos, visto que todo lo que tenemos no nos pertenece, o sea, la vida y todo lo que tenemos es de Dios, y rendiremos cuenta de ella a Él, por cada segundo desperdiciado.
En el enlace abajo hay un estudio sobre lo que se trata buscar primero el Reino de Dios:
"buscad primero el reino de Dios, y su justicia...", ¿cómo entender?
No podemos, ni debemos esperar terminar el año, para reflexionar sobre el tiempo perdido.
Todos los días necesitamos reflexionar si estamos viviendo el evangelio de Jesucristo, si estamos caminando en conformidad con sus enseñanzas.
Necesitamos cuestionarnos constantemente, a cuántos hemos ayudado a lo largo de un día, una semana, un mes o un año.
¿Hemos sido ejemplos para cuántos?
¿A cuántos hemos predicado?
Quizá la respuesta a esta sea: "a muchos", pero entonces cabría otra pregunta: ¿Motivamos a cuántos a ser discípulos de Jesús? Pues muchas veces predicar es simple, lo difícil es vivir lo que predicamos.
Jesús nos instruyó no solo a predicar, sino también a hacer discípulos: "Por tanto id, haced discípulos a todas las naciones Mateo 28:19"
¿Por qué muchos se angustian en el último día del año?
Es posible que muchos no se sientan motivados a celebrar por haber llegado al último día del año, y las razones son variadas.
Entendemos que en razón de las frustraciones, de las pérdidas e incluso de desesperación, tantos son los que no ven motivos de celebración.
Pero ¿y si esos miraran hacia sí? ¿Y notando allá el vacío, sí para el lugar que debería estar lleno con el Dios de la consolación, el Espíritu consolador, el Príncipe de Paz, y si se permitieran ser llenados con la paz de ese Dios verdadero?
Tengo la certeza de que la situación sería totalmente diferente, pues JESÚS mismo dijo: "Os dejo paz, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Juan 14:27".
Bien esta actitud haría que vieran nuevas posibilidades, independientemente de lo que les sucedió o alrededor de ellos en todo el año que se termina. Verían que aún hay oportunidad de hacer que todo se vuelva nuevo.
¿Puede el 01 de Enero ser un año nuevo realmente para ti?
Esta respuesta no depende de los otros, sino de cuánto desees de hecho el cambio.
¿Cuándo podríamos experimentar un año con todo nuevo?
La entrada en el día 01 de Enero puede con toda certeza ser sí un Año Nuevo, y para eso se hace necesaria la toma de decisión, la mayor y más acertada decisión de cualquier persona, la cual consiste en decidir no estar más solo, no luchar más solo, abandonar la vida de pecado y de actos irreflexivos, tener la vida transformada, renovada.
Esta actitud dará la certeza de que todo el tiempo la persona estará amparada y guardada por el Único Dios, Jesucristo, el Soberano Señor de la Creación, que nos creó para estar siempre junto a él, prestando servicios a su Reino, pues él mismo dijo a Josué, sin embargo se aplica a todos nosotros, si así lo hacemos: "No habrá quien te pueda resistir todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé.
Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por herencia la tierra de la cual juré a sus padres que la daría.
Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas por donde quiera que fueres. Josué 1:5-7"
¿Necesitamos realmente esperar el cambio de calendario para cambiar nuestras acciones y traer lo nuevo tan deseado?
Un Año Nuevo real no depende solo de cambio de fecha, sino de cambio de actitud, pues de lo contrario será solo más de lo mismo, un total desperdicio de tiempo.
La Palabra de Dios afirma que cuando hay arrepentimiento, conversión, transformación de vida, la persona se da a sí misma la oportunidad de renacimiento, de comenzar de nuevo rumbo a la salvación eterna.
Pues es como está escrito: "Así que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;
Que Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo consigo mismo, no imputándoles sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación. 2 Corintios 5:17-19"
Sabemos que el día 01 de enero para algunos no es más que una transición de calendario.
Sin embargo para otros, es como si realmente todo fuera a cambiar de la noche a la mañana.
Al pensamiento a veces viene un deseo de que todo cambie realmente, de una forma simple.
Pero ¿por qué sucedería? ¿Cuál sería nuestra contribución, y qué aprenderíamos con eso?
La verdad es que para Dios también hay una cuenta, y cada día estamos más cerca de su venida, y o al fin de la vida que nos concedió, para servirle, y deberemos dar cuenta de todo lo que hagamos por medio de nuestro cuerpo.
Para los que han lavado sus vestiduras en la sangre de Jesús, cada virada de calendario es certeza de que se acerca el gran encuentro deseado con el Dios Salvador.
A los que no están firmes con Jesús, principalmente a los más viejos, cada año que llega, es aumentada aún más la duda y el miedo ante lo inesperado, sin embargo seguro gran y terrible día del Señor.
La decisión correcta, es no decidir solo.
El cambio no sucede automáticamente en la vida de nadie, porque Nuestro Dios concede a todos el derecho de decidir qué será de sus vidas, sin interferencia en las decisiones.
Se espera de las personas la decisión correcta, la cual no necesita ser tomada solo, sino guiada por el Espíritu Santo de Dios, para con esto consecuentemente haya una contribución individual y también un aprendizaje, para con el mismo ser posible auxiliar a los otros en sus cuestiones inciertas.
Necesitamos ser enseñados a vivir, siguiendo las orientaciones de la Palabra de Dios.
El Salmo 90, es una oración del Profeta Moisés, mira qué enseñanza gloriosa.
"Los días de nuestra vida llegan a setenta años, y si algunos, por su robustez, llegan a ochenta años, el orgullo de ellos es cansancio y fastidio, pues pronto se corta y volamos.
No desperdicies tu tiempo, Año Nuevo se Comienza con Vida Renovada
¿Quién conoce el poder de tu ira? Según eres terrible, así es tu furor.
Enséñanos a contar nuestros días, de tal manera que alcancemos corazones sabios. Salmos 90:10-12"
La vida es corta sí, sin embargo siempre necesitamos ser guiados por Dios para que podamos alcanzar corazones sabios, pues el temor de Dios es el principio de la sabiduría.
Que Dios hable fuertemente a tu corazón, y que siempre haya la transformación necesaria cada día en todos nosotros, para constantemente estar viviendo Lo Nuevo de Dios en nuestras vidas.

