Para entendamos mejor sobre el sentido real de ese término RESTAURACIÓN, es necesario un entendimiento sobre qué es restaurar.
Cuando analizamos la palabra restauración tenemos las siguientes definiciones:
- Conjunto de actividades que tienen como objetivo restablecer daños derivados del tiempo en un bien inmueble o mueble.
- Acción o efecto de restaurar; restauración.
- Acción de recuperar y/o reparar; arreglo o recuperación.
- El trabajo que, realizado en una obra de arte o de construcción, hace que sus partes deterioradas sean restablecidas.
- Acción de restablecer o instituir nuevamente un régimen político o una situación histórica ya ocurrida.
- Acción de hacer que algo vuelva a su estado anterior; reconstrucción.
Para que se haga una restauración es necesario conocer la obra original. Por ejemplo, si vamos a hacer una restauración de un cuadro antiguo, debemos conocer cómo era, los detalles de él, para hacerlo volver a su forma original. Ahora, trayendo esto a la Iglesia, y a los tiempos de restauración que vivimos hoy, necesitamos tener conciencia de nuestra responsabilidad, y para hacer parte de ese trabajo, de ese mover de Dios, de forma a alcanzar los objetivos, es importante que conozcamos la obra original, es decir, cómo vivía la IGLESIA PRIMITIVA, cuáles eran las doctrinas predicadas por ella, cuál era la base del crecimiento, en fin conocer un poco de la historia de la Iglesia.
Aunque, cuando hablamos de restauración nos enfocamos en el campo doctrinal, la restauración va más allá, pues la marca de la Iglesia está también en el poder, en el amor, en la unción, en la autoridad, en la oración, en la unión, etc.
Veremos algunos detalles de esa Obra descritos en Hechos 2:42 al 47:
- Perseveraban en la doctrina de los apóstoles
- Perseveraban en la comunión
- Perseveraban en el partir del pan
- Perseveraban en las oraciones
- En toda el alma había temor
- Muchas maravillas y señales se hacían por los apóstoles.
- Alababan a Dios, y caían en gracia de todo el pueblo.
- Y todos los días añadía el Señor a la iglesia aquellos que habían de salvarse.
Cuando analizamos la historia de la Iglesia, vemos que en el correr del tiempo esa Obra sufrió muchos deterioros, pues después del período de persecución, donde hizo que la Iglesia creciera y se esparciera, después de la muerte de los apóstoles, tuvimos una táctica maligna que hizo que la Iglesia decayera. La acción maligna fue en el sentido de hacer acuerdo con la Iglesia, y diciendo ser amigo de la Iglesia infiltró herejías e hizo que el mensaje original fuera dejado de lado. Habiendo comenzado con algunas cosas que parecían insignificantes, como el obispo (término del latín que es usado para la función de pastor en portugués) siendo llamado de papa en el año 304 D.C.. Parecía apenas una cuestión de título, pero que abrieron brechas para la acción maligna. Y después de eso podemos ver tantos cambios, donde fue dejándose las doctrinas predicadas y vividas por los apóstoles y profetas, e infiltradas herejías.
En ese tiempo, el Señor Jesús ha levantado un pueblo para vivir la restauración de la Iglesia, y satanás ha usado la misma táctica para intentar impedir. Por eso, cuando se habla de celo y santificación oímos las siguientes frases: “Esto es exageración, no se necesita de esto, eso quedó en el pasado, no tiene importancia, no hace mal, no tiene nada que ver”, etc. Pero la pregunta es si usted hace parte de ese proyecto de restauración que Dios levantó. Si hace parte, responda: ¿Ha perseverado en las doctrinas apostólicas, en la comunión (Recordando que comunión es participación en común), en el partir del pan, en la oración, ha tenido temor en el alma, ¿señales y maravillas han acontecido, ha alabado a Dios (no se refiere apenas a cantar y sí al alabanza), ha sido conocido y caído en gracia en el pueblo? ¿Qué es lo que falta para que la restauración sea completada?
Apresad para nosotros las ZORRAS, LAS ZORRILLAS, que hacen mal a las viñas, porque nuestras viñas están en flor. Cantares 2:15 Vamos a tener cuidado para que ni zorrillas, o cosas que parecen pequeñas a nuestros ojos, falta de celo en la doctrina, falta de unión o amor, venga a hacer mal la viña que está floreciendo, haciendo que la identidad de la Iglesia sea dañada y falte el poder necesario en medio del pueblo, para que la restauración sea completa.
Guarulhos – SP
Pr. Wilson de Lima Salustiano
Máster en Psicología Pastoral

