Nuestro Dios deja muy claro sobre la necesidad de ser valientes – siendo semejantes a soldados fuertes y valientes.
¿Qué hace el miedo?
En una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto: Cada vez que hacía prisioneros, no los mataba, los llevaba a una sala, que tenía un grupo de arqueros de un lado, y una inmensa puerta de hierro del otro, en la cual había grabadas figuras de calaveras. En esta sala, los hacía estar en círculo, y entonces decía: “Pueden elegir: morir flechados por mis arqueros o pasar por aquella puerta y por mí y allá ser encerrados”.
Todos los que pasaron por allí, elegían ser muertos por los arqueros. Al término de la guerra, un soldado que por mucho tiempo sirvió al rey, le dijo:
- Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?
- Diga, soldado.
- ¿Qué había detrás de la puerta asustadora?
- Vaya y vea.
El soldado, entonces, la abre lentamente, y percibe que, a medida que lo hace, rayos de sol van entrando y aclarando el ambiente hasta que totalmente abierta. Nota también que la puerta llevaba a un camino cubierto de flores, que saldría rumbo a la libertad.
El soldado admirado apenas miró a su rey, que dice: “Yo les daba la opción, pero prefirieron morir a arriesgar abrir esta puerta”.
¿Cuántas puertas dejamos de abrir en nuestras vidas por miedo de arriesgar? ¿Cuántas veces perdemos la libertad, apenas por miedo de abrir otras puertas? Quién sabe, si a partir de ahora, siendo más valientes en esta vida, podremos abrir aquella puerta que nos mostrará el lindo camino de la realización de nuestros más antiguos sueños?

