Ya decía el pensador: "Angustia es un nudo muy apretado bien en medio de su sosiego." Adriana Falcão
"Ay de mí que peregrino en Mesec, y habito en las tiendas de Cedar Sal 120:5"
Una lamentación transformada en cántico. Este Salmo, de los grados, fue concebido por David en momento de gran angustia. Como herencia, años más tarde, pasó a ser entonado por peregrinos cuando subían las montañas para Jerusalén en las fiestas anuales. Una especie de recuerdo y alabanza por haber Israel habitado entre enemigos y sobrevivido las muchas batallas.
Mesec y Cedar, están en el Salmo de forma metafórica, simbolizando tribus guerreras. Cedar, descendiente de Ismael (hijo de Abrahán con Agar) era poderoso líder tribal habitando en los desiertos calientes al Sur de Arabia, donde viven los beduinos (Ez 27:21) Mesec, Uno de los hijos de Jafet (hijo de Noé), dio su nombre a un pueblo indoeuropeo que vivía en la región del Mar Negro o del Cáucaso.
Peregrinar en Mesec y habitar en Cedar, espiritualmente hablando, es experimentar angustia y desear la paz. Es como vivir en lugares extraños, rodeado de peligro. David prosigue en el lamento diciendo: "Mi alma ha bastante tiempo habitado con los que detestan la paz. Pacífico soy, pero yo hablando, ya ellos están en guerra" (Sal 120:6,7). ¿Ya se sintió en Mesec y Cedar?
Cuando mis ojos se posaron bajo este Salmo quedé curiosa por saber dónde se localizaba Mesec y Cedar. Al descubrir, entoné alabanzas, tal cual los peregrinos en la subida de las montañas en dirección a Jerusalén! ¡Cuántas veces me sentí como David, peregrinando en esos territorios conflictivos y recibí liberación! En verdad, esos territorios nos rodean diariamente y por veces, sentimos "el aliento" de los bárbaros en nuestra cara, las flechas de los arcos enemigos nos apunten y sean desviadas por la providencia Divina.
Mesec y Cedar son sinónimos de nuestras angustias, de batallas que trabamos con nosotros y con el mundo. Por tantas veces esos territorios se hacen real dentro de nosotros, porque tenemos que vencer dudas, miedo, abandono, enfermedades y tantos otros males que guerrean con menor o mayor intensidad contra nuestro sosiego. Nadie está libre de peregrinar en Mesec y habitar en Cedar. Vean, David discierne el peregrinar y el habitar.
Es que algunos dolores pasan rápidamente por nosotros, otros literalmente "arman las tiendas" y hacen morada. Y David era un hombre de paz, habitando en la guerra. Jesús es la propia paz y estando entre nosotros, como Mesías Salvador, peregrinó en Mesec y habitó en Cedar. Enemigos lo rodearon por dondequiera que fuese, contodo ¡Él venció! Porque ningún conflicto, por mayor que sea, puede vencer el amor de Dios por sus hijos.
Si hubiere guerra, Él será el Escudo. ¡Y con ese Escudo, apenas un hombre podrá vencer un ejército entero! Fue así que David venció al gigante Goliat y en su cántico de acción de gracias, profetizó: "Dios es mi roca, y en él confiaré; mi escudo y la fuerza de mi salvación, y mi alto refugio. Oh mi Salvador, de la violencia me salvaste" "II Samuel 22:3. Porque la fuerza humana es falible, sin Dios sucumbimos en Mesec y Cedar.
Que Dios bendiga a todos.
Fuente: "https://www.estudosgospel.com.br/estudo-biblico-evangelico-diversos/peregrino-em-meseque-e-habito-em-quedar.html"

