Zaqueo, curioso dejó su puesto sólo para ver a Jesús, pero era tan pequeño!(de estatura y de carácter) La multitud lo impedía... Pero él se las arregla... Sube al árbol.
¡Cuántas veces salimos de nuestro comodismo también queremos ver a Jesús!
Pero no conseguimos... ¡Hay una multitud frente a nosotros! Multitud de problemas... Traumas... heridas... Vicios...
Hasta conseguimos verlo desde la cima de nuestro árbol. ¡El mérito está en bajar del pedestal de la hipocresía...
¡No escuchemos el llamado! ¡No vamos al encuentro! Aún no entendemos nada, somos sin Dios
Por más que crezcamos somos pequeños... Como Zaqueo, ¡pero niños ávidos del regazo del Padre! ¡Necesitamos ese encuentro personal. Porque ya no se puede estar lejos de Jesús!
“Zaqueo, baja deprisa, porque hoy me conviene posar en tu casa” Lucas 19:5
Jesús se invitó a Sí mismo a la casa del publicano ¿qué le habló cuando llegó allí? No sé... ¡la Biblia no lo dice! ¿Y qué tiene Jesús para hablarnos?
¡Tengamos el valor de Zaqueo bajemos del árbol recibamos a Jesús en nuestra casa él no hará cobros Él Restaura!
Nos muestra la condición de haber sido creados a imagen y semejanza de Dios! Y Zaqueo se transformó: Señor voy a cambiar Tiraré lo que no sirve devolveré lo que robé limpiaré mi alma y seré un hombre nuevo
[Y Jesús le habló:]
Hoy la salvación entró en esta casa ¿por qué Jesús no le dijo: cuando estabas sobre el árbol? &iexcml;O cuando ya estabas en el suelo? Jesús sólo dijo cuando Zaqueo abrió su corazón Zaqueo... un hombre rico
De vida tan vacía... ¡vacía de Dios! En el fondo de aquel corazón debía haber el deseo del encuentro! Incluso los que se drogan los que se prostituyen los que beben.
En el fondo... ¡tienen sed de Jesús! ¡Basta de muletas, amúletos, Bendiciones de gu&ruacute;s... ¡nueva era!
¡Necesitamos a Jesús, el Dios encarnado! ¡El que se despojará de la divinidad, el que se hizo humano para que lo tocáramos!
Si vives triste, si la vida es vacía, ¡no busques culpables! Quien se queda en las excusas, no quiere ver a Jesús. Ni es capaz de subir al árbol... ¡mucho menos bajar!
¡Dios es tan maravilloso que es capaz de “cosificarse” para entrar en la más pequeña abertura que le ofrezcamos!
¡Ven, Señor Jesús! ¡Entraste en la vida de Zaqueo antes de que se transformara! ¡Pasa Para! ¡Entra! ¡Quédate! ¡Sujeta mi mano haz morada en mi corazón! Y susurra a mi oído: ¡Hoy la salvación entró en esta casa!
Texto enviado por el Ev. Isaías Silva
isasolteiro@hotmail.com

