¡Dios sólo quiere el corazón!
Esta frase fue diseminada principalmente en el medio evangélico y en especial, por los más negligentes en relación a la verdadera voluntad de Dios. La misma afirma categóricamente que la única voluntad de Dios es poseer su corazón.
Pienso yo que existe una porción considerable que ni cree tanto en esa frase pero, la usa como forma de disculpa para vivir según su voluntad y también como forma de autoayuda.
Imagina, yo haciendo todo lo que quiero y simplemente diciendo: “- Lo importante es lo que siento por Dios, al fin, Dios me ama y quiere verme feliz. Estoy equivocado, pero Dios me ama de todas formas, ¡al fin yo lo amo también!”
Sería fácil, ¿no crees? No necesitaría esfuerzo alguno, solo diría que amo a Dios, hago buenas acciones, y listo... ¡voy a vivir en el cielo!
Lamento informar, pero, ¡no es bien así!
¡Es verdad que el Señor Dios quiere nuestro corazón!
“Dame, hijo mío, tu corazón, y que tus ojos observen mis caminos”. Proverbios 23:26
Pero, no debemos olvidar que Dios no quiere solo nuestro corazón, también, que observemos Sus caminos. Decir que ama, muchos dicen, amar realmente, necesita haber obra (acción). Quien ama de verdad entrega su corazón por entero. Entendemos muy bien esa afirmación, cuando está relacionada a nuestra vida conyugal, ¿no es verdad? Pero, nos hacemos de malentendidos cuando se refiere al amor por Dios.
“Aquel que tiene mis mandamientos y obedece a ellos, ese es el que me ama;...” Juan 14:21
Amar a Dios no es hacer simplemente lo que me gusta, sino, lo que Dios quiere que haga, es negarse a sí mismo. Es ahí que está la diferencia entre palabras exteriorizadas y materializadas.
Él no desea visitar su corazón solamente cuando está angustiado, lo que Él realmente quiere es formar parte de él, hacer morada permanente. No debe haber en su corazón dos sentimientos dominantes, uno que agrada y uno que aborrece. Su corazón debe ser enteramente entregado a la voluntad de Él, y así, tendrás deseo en agradarlo y vivir para Él.
“Y sea vuestro corazón enteramente para con el Señor nuestro Dios, para andar en sus estatutos, y guardar sus mandamientos como hoy.” 1 Reyes 8:61
La importancia de amar a Dios y hacer Su voluntad tiene una promesa envuelta.
“Vosotros seréis mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.” Juan 15:14
No te dejes engañar por tu corazón, pues, responderás por todo lo que le dejes decidir, confía en la voluntad soberana de tu creador y déjate guiar por el Espíritu Santo.
“Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
Yo, el Señor, escudrIño el corazón y pruebo los riñones; y esto para dar a cada uno según sus caminos y según el fruto de sus acciones.” Jeremías 17:9,10
Por eso, busca andar en Espíritu, probando tu amor a Dios, con tu intelecto, sentimientos y acciones. He ahí, la materialización de tus palabras.
“Y el mismo Dios de paz os santifique en todo; y todo vuestro espíritu, y alma, y cuerpo, sean plenamente conservados irreprensibles para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.
1 Tesalonicenses 5:23
Consejo:
Y cuando en tu corazón pienses: “Mejor está fuera de la iglesia que actuar como muchos que están allí”, di: En realidad lo mejor es dejar de buscar disculpas y mirar solamente a Cristo Jesús. Si hay muchos que aún no han cambiado su postura, ¿qué tiene Dios que ver con esto? Cada cual dará cuenta de su alma.
“¿De qué se queja, pues, el hombre viviente? Que se queje cada uno de sus pecados.” Lamentaciones 3:39
“Seguid la paz con todos, y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor;” Hebreos 12:14
R. A. C. S.

