Muchos ya deben haber escuchado esta pregunta y de inmediato responden “sí”. Pero ¿será que en todo lo que hacemos, demostramos nuestro amor por Cristo?
En Juan 14, a partir del versículo 15, dice: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. 16: El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.”
En la biblia existen varios mandamientos de los cuales Jesús nos manda obedecerlos. Y para que haya la obediencia es preciso renunciar a las cosas de este mundo, para así conseguir entregarnos de cuerpo y alma, buscando alcanzar las voluntades de nuestro Señor Jesús.
¡Mandamiento es orden y el que ama a Dios y Su palabra, lo obedece! Aún hay personas que dicen que renunciar y obedecer es muy difícil, pero puedo decir que no es difícil. Todos nosotros tenemos carne (materia) y espíritu. Ellos viven en batalla constante y gana el que tú alimentes más.
Alimentar la carne es hacer las voluntades del mundo y alimentar el espíritu se resume en hacer las voluntades de Dios, obedeciendo Su palabra. Cuando el espíritu vence, la renuncia se torna más fácil, siendo que, nuestro lado espiritual solo vence si seguimos los requisitos de la palabra de Dios.
El principio de todo es la obediencia
Además de renunciar y negarse, necesitas tomar tu cruz, que sería tener el compromiso, el voto que haces de guardar los mandamientos hasta la venida de Cristo, cuando recibes el bautismo en nombre de Jesús.
Hoy nosotros vemos el evangelio propagándose sin renuncia y muchos insisten en decir que Dios no quiere cuerpo, sino solo el corazón. Pero, sepa que nuestro cuerpo material también necesita ser guardado, preservado, pues en 1 Corintios 2:16 está escrito: “¿No sabéis vosotros que sois templo de Dios y que el espíritu de Dios habita en vosotros?”. Además de dar testimonio a otros con nuestras actitudes, dando la transparencia de que el espíritu del Señor está en nosotros, necesitamos testimoniar con nuestro comportamiento, incluyendo la manera de vestirse.
En Mateo 5:14, dice: “Vosotros sois la luz del mundo”. La luz llama atención y brilla donde hay oscuridad. Luego en el versículo 16, dice: “Así brille también vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” No tengas vergüenza de Dios. Si quieres demostrar tu amor hacia Él, deja que la luz de Jesús brille a través de ti y que te conviertas en un instrumento precioso para Cristo.
No te importe lo que el mundo pensará de ti
No te importe lo que el mundo pensará de ti, porque lo más importante es lo que Dios piensa y quiere de ti. Está escrito en Mateo 16:26 así: “Pues ¿de qué sirve al hombre ganar el mundo entero y perder su alma? ¿O qué dará el hombre a cambio de su alma?”.
Por lo tanto, pide fuerza a Dios para que aprendas a agradar solo a Él, pues todo conspirará a tu favor. Él solo necesita que retribuyas todo el amor que Él te ha dado y nada más.
¡Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo repose sobre cada uno de vosotros!

