Hay momentos en que nos encontramos con hechos que nos hacen pensar en el rumbo que está tomando los llamados evangélicos, no solo de nuestro país sino, por consiguiente, en todo el mundo. Hace poco tiempo cuando aguardaba mi turno para ser atendido en un consultorio médico, comencé a hojear aquellas corrientes revistas que sirven de distracción para los pacientes que aguardan su turno y me encontré con una entrevista de un pastor, líder de una gran denominación evangélica, que hasta hace poco tiempo era defensora de algunas de las doctrinas bíblicas.
Al ser cuestionado sobre por qué las mujeres que eran miembros de la iglesia en que él preside no se visten con faldas como hace poco tiempo hacían, él fue afortunado en decir que la biblia es clara cuando prohíbe a las mujeres usar ropa de hombres y viceversa, por eso tal doctrina, pero desafortunado cuando sostuvo que quien decide qué es ropa de hombre o ropa de mujer es la sociedad y el hecho de que la sociedad contemporánea no haga esta distinción, ellas tampoco la hacen.
Pues bien, esta respuesta para cualquier cristiano desprevenido puede parecer muy inteligente y muy convincente, pero analicemos a fondo su contenido. Al hacer esta pronunciación este líder expresó perfectamente lo que están pensando y cómo están actuando los líderes evangélicos de hoy: están permitiendo que una sociedad corrompida, pecadora y alejada de los principios divinos dicten las reglas dentro de tales denominaciones.
Están, desafortunadamente, convirtiéndose en un asilo acogedor para todas las trampas del maligno, la biblia y sus sanas doctrinas, preservadas incluso con sangre inocente de cristianos primitivos no tienen más valor, lo que realmente prevalece es la sociedad con sus pensamientos y dictámenes.
Esta sociedad hace planes pecaminosos para cambiar no solo las vestiduras de las siervas de Dios, sino conceptos profundos como la legalización del aborto, el matrimonio entre homosexuales, y otros. ¿Será que las iglesias continuarán moldeando sus comportamientos por lo que piensa la liberal sociedad actual? Por lo que percibimos el pastor líder de la mayor iglesia evangélica del país ya dio su mensaje.
Nosotros pertenecientes a la verdadera iglesia y luchadores de la restauración de sus prácticas, ¿vamos a continuar caminando en contra corriente de esta sociedad pervertida o vamos a hacer como las denominadas iglesias actuales
Continuemos, aunque con lágrimas en los ojos, a proclamar el evangelio genuino que nos conduce a la santificación y aguardemos como las vírgenes prudentes con nuestras lámparas encendidas el regreso del novio.
Jessé Caleb A. Sanches
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