Filipenses 3:14 - Prosigo hacia la meta, por el premio del soberano llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Pablo, enseñando a los filipenses que la vida cristiana es un proceso, afirma: “... Prosigo hacia la meta, a fin de ganar el premio del llamamiento celestial de Dios, en Cristo Jesús” (Filipenses 3:14).
Para muchos creyentes, ser salvado del infierno parece ser el único objetivo de la vida cristiana. Una vez que la persona haya declarado “aceptar a Cristo”, haya sido bautizada en una iglesia y haya adquirido el hábito de asistir a los cultos, el asunto estará resuelto. Es decir, estará “viviendo” la vida cristiana.
El cristianismo que se resume en asistir a la iglesia nunca fue la enseñanza del Apóstol. Para Pablo, la vida cristiana es cosa dinámica. Es vida. Vida que trasciende templos y enfrenta las oposiciones del mundo. Vida bíblica, que comienza el domingo por la mañana, prosigue toda la semana y regresa el domingo siguiente trayendo los frutos del testimonio diario.
La vida cristiana solo tiene sentido cuando “prosigue hacia la meta”. Meta que es Cristo Jesús. Meta que es ser lleno del Espíritu de Cristo, en la plenitud de aquella personalidad que el Señor programó para cada uno de nosotros. Y si la meta es para ser proseguida, entonces vivir como creyente no puede ser una cosa que se reduzca a media docena de “hábitos” religiosos. El creyente que realmente es cristiano no se queda parado, disfrutando de los hermosos cultos. Él tiene una meta más grande. Y prosigue todos los días hacia la meta.
Fuente: http://blogs.abril.com.br/juventudecrista/2009/07/prossigo-para-alvo.html

