En el libro de Juan 3:5-7, Jesús le dijo a un hombre llamado Nicodemo que sería necesario que naciera de nuevo. No entendiendo a qué tipo de nacimiento Jesús se refería, Nicodemo preguntó: "¿Cómo puede un hombre nacer, siendo viejo?" (Juan 3:4). Vemos que esa misma duda persiste hasta hoy en la mente de muchos.
Este estudio tiene como objetivo aclarar qué es, de hecho, nacer de nuevo y cuáles son las características de alguien que es convertido y tiene a Jesús como Padre, pues es NECESARIO QUE NAZCAMOS DE NUEVO!
Los hijos legítimos tienen las características de sus padres.
La ciencia afirma que los hijos legítimos heredan y llevan en sí las características de sus padres, transmitidas por el ADN. Sin embargo, sabemos que el ambiente también puede interferir en esas características.
Los hijos tienen la personalidad del padre, tanto en aspectos conductuales como físicos. Sin embargo, algunos cambios pueden ocurrir a lo largo de la vida, y muchos factores externos pueden influir en esos cambios, pues el ambiente en el que los hijos son criados interfiere en su conducta. El comportamiento, por lo tanto, se refiere a las actitudes y reacciones del individuo, determinadas por factores genéticos (es decir, heredados del padre) y también por factores ambientales.
Ante estas afirmaciones, podemos concluir que ser hijo es heredar características conductuales y físicas. Sin embargo, es importante recordar que "esas características pueden ser alteradas por factores externos", siendo así, conviene advertir para que no nos alejemos del Padre, pues, de lo contrario, no nos pareceremos a Él.
El texto afirma que un hijo legítimo hereda de su padre sus características. Con base en estas afirmaciones, podemos concluir que, si somos, de hecho, hijos de Dios, necesitamos tener en nosotros características que son de Dios, como: amor por nuestro prójimo, una vida de santidad, actuar con justicia, compadecerse del prójimo y ayudar a las personas. Podemos observar que esas características derivan de una característica exclusiva de Dios, pues la Biblia afirma que el hombre ama, pero Dios es amor. Es decir, si somos verdaderamente hijos de Dios, necesitamos tener el amor en nuestra esencia, pues, a través de él, todas las otras cosas serán posibles.
En los días de hoy, aproximadamente el 35% de la población mundial se denomina cristiana. Sin embargo, vemos que es difícil percibir las características de Dios en tantas personas que se dicen cristianas. Podemos afirmar que es fácil decir, pero difícil hacer. Muchos hacen esta afirmación por desconocer qué es, de hecho, necesario para ser un verdadero cristiano. Muchos van a las iglesias en busca de la solución para sus problemas, pero no quieren un compromiso serio con el solucionador, no se sujetan al Dios verdadero, digno de toda honra y gloria. Muchos quieren las bendiciones de Dios, pero no se comprometen con el Dios de las bendiciones. Por eso, no nacen de nuevo y, consecuentemente, no llevan las características de Dios.
Algunos hasta hacen un acto de fe, estableciendo un compromiso al inicio, pero, con el tiempo, se alejan y dejan que factores y ambientes externos cambien su personalidad y comportamiento, al punto de no parecerse en nada a Dios, que es el Padre de aquellos que lo recibieron. Como está escrito en Juan 1:12: "Mas a todos los que lo recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre;" y también en 1 Corintios 13:1-8: "Si yo hablase lenguas de hombres y de ángeles, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si distribuyese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará."
El maravilloso proyecto de Dios al permitirnos nacer
Cuando Dios nos permite nacer, significa que Él nos está concediendo una oportunidad extraordinaria de escribir nuestra propia historia, y, obviamente, una historia de conquistas, prosperidad, alegría, victorias y milagros. Pero, sobre todo, una historia de dedicación exclusiva a Él, pues lejos de Dios, las cosas simplemente no suceden. Es del ser humano querer transferir a otros la causa de sus derrotas y frustraciones, pero sabemos que le corresponde a cada uno de nosotros decidir cómo será nuestro breve paso por la Tierra. Es difícil leer o incluso escuchar esta afirmación, pero la situación en que estamos, sea buena o mala, es fruto de nuestras elecciones, pues, en algún momento, decidimos seguir el camino que nos llevó a donde estamos.
No podemos olvidar que muchas personas son atacadas todos los días por agentes del diablo: violadores, asesinos, ladrones y muchos otros. Aun así, las personas afectadas por estos ataques pueden elegir si vivirán atrapadas en los males causados, o si, al contrario, darán otro rumbo a su historia. Todos los días nos enteramos de los daños causados por el diablo, que, en la mayoría de los casos, dejan marcas muy difíciles de olvidar. Pero, en cambio, para aquellos que quieran y escuchen, están abiertos los brazos de Nuestro Señor y Salvador Jesús para sanar cualquier herida y enjugar de nuestros ojos toda lágrima. Ante estas afirmaciones, vemos que existe esperanza, pues nacer o renacer es la única oportunidad que tenemos de escribir una historia al lado del ÚNICO DIOS Y SEÑOR, JESUCRISTO.
Necesario os es nacer de nuevo
Juan 3:1-21: "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Le dijo Nicodemo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y de Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo..."
No hay forma de renacer si no quieres morir
Juan 12:24-26: "De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará."
Quien renasce renuncia a sí mismo
Mateo 10:38: "Y el que no toma su cruz y viene en pos de mí, no es digno de mí." Mateo 16:25-26: "Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué dará el hombre por rescate de su alma?"
Dificultades y recompensas por seguir a Cristo
Mateo 19:16-30: "Y he aquí, uno llegándose a él, dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno, que es Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio; Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Le dijo el joven: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?"
Nuevo pacto, que nos saca del pecado
Mateo 26:27-28: "Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados."
Nacer de nuevo implica cambiar de vida
1 Pedro 1:1-25: "Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos,..."; "Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; Sino, como aquel que os llamó es santo, sed vosotros también santos en toda vuestra manera de vivir; Porque escrito está: Seréis santos, porque yo soy santo..." 1 Pedro 2:1-12: "Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidia, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación; si es que habéis gustado la benignidad del Señor; ..."; "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros, que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia..."
El cambio ocurre de adentro hacia afuera
1 Pedro 3:1-22: "Asimismo, vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también, si algunos no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro adorno no sea el externo de peinados ostentosos, ni de joyas de oro, ni de vestidos lujosos,..."
Viviendo una nueva vida, guiado por el Espíritu Santo
1 Pedro 4:1-12: "Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado; para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a los deseos de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios...."
Libres de la esclavitud del pecado
Gálatas 5:1-26: "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no os dejéis envolver de nuevo en yugo de esclavitud."; "Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley..."
Esencia x Apariencia
La esencia de una persona que nace de nuevo, muchas veces, no es posible verla a simple vista, pues solo Dios puede ver completamente, pues son características invisibles. Sin embargo, el fruto de esa esencia es posible verlo a través de las actitudes. Podemos, de forma simple, ejemplificar esto. Podemos garantizar que Dios es amor porque sus actitudes demuestran esa característica invisible que es parte de su esencia. Y los frutos de esa esencia los vemos todos los días cuando nos despertamos y vemos la belleza del brillo del sol, sentimos el viento soplando sobre nosotros, o vemos los árboles balanceándose, cuando nos maravillamos con la inmensidad del universo, etc. Pero la mayor expresión de amor fue cuando la humanidad se encontraba perdida en el pecado y Dios dejó el esplendor de su gloria, haciéndose carne para entregarse en la cruz por todos los que se habían perdido.
Debemos ser imitadores de Jesucristo
1 Juan 2:1-6: "Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo."
Necesidad de oficializar el compromiso con Jesucristo a través del bautismo, recibiendo su nombre para tener derecho a la herencia, que es la vida eterna
Mateo 28:19: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;" Marcos 16:15-16: "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."
Hechos 2:38-39: "Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare." Hechos 19:1-7: "Aconteció que mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, habiendo recorrido las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo..."
Juan 1:1-18: "Mas a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios."
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Que Dios bendiga grandemente tu vida.

