I - Pasado:
Deuteronomio 4:32.a
“Ahora, pues, pregunta a los tiempos pasados que te precedieron...”
Salmos 77:5
“Considero los días de la antigüedad, los años de los tiempos pasados.”
Hechos 14:16
“El cual en los tiempos pasados permitió que todas las naciones anduviesen en sus propios caminos.”
II – Reflexión
Jueces 6:13
“Gedeón le respondió: Ay, señor mío, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿y dónde están todas sus maravillas que nuestros padres nos contaron, diciendo:...”
Eclesiastés 7:10
“No digas: ¿Por qué razón fueron los días pasados mejores que éstos? porque no proviene de sabiduría esta pregunta.”
III – Promesa
Éxodo 34:10
“Entonces dijo el Señor: He aquí que yo hago un pacto; haré maravillas tales, que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna; ...”
Zacarías 8:11
“Pero ahora no me comportaré para con el resto de este pueblo como en los días pasados, dice el Señor de los ejércitos;”
Miqueas 7:15
“Yo les mostraré maravillas, como en los días de tu salida de la tierra de Egipto.”
Josué 3:5
“Dijo también Josué al pueblo: Santificaos, porque mañana el Señor hará maravillas en medio de vosotros.”
IV – Inmutabilidad de Dios
Job 9:10
“el que hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número.”
Job 5:9
“el cual hace cosas grandes e incomprehensibles, maravillas sin número.”
Hebreos 13:8
“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”
V – Proclamad (declarad, anunciad con fe)
I Crónicas 16:24
“Proclamad entre las naciones su gloria, entre todos los pueblos sus maravillas.”
Interpretando tenemos que Recordad del pasado, significa: no olvides las maravillas que Dios ya realizó.
Y para eso tenemos los testimonios de la Palabra de Dios.
Hubo un día en que:
De lo invisible Dios creó los cielos y la tierra, por el poder de su Palabra. Día inolvidable y singular.
Pero, otros días vinieron:
Día en que Dios confundió las lenguas;
Envió el diluvio;
Llamó a Abraham,
Eligió a Jacob,
Separó a José,
Salvó Egipto,
Habló desde la zarza ardiente;
Liberó a Israel;
Abrió el mar rojo;
Anduvo con su pueblo por el desierto;
Estuvo en el monte en fuego;
Les dio mandamientos;
Les dio sustento (40 años), no faltó comida, ni bebida, envió el maná, las codornices, agua de calidad insuperable;
Protegió a su pueblo, de día, con la nube y, de noche, con la columna de fuego, ni sus sandalias ni sus ropas se envejecieron (¿alguien tiene aquí ropa con más de 02 años, que haya sido usada todos los días????);
Abrió el río Jordán;
Puso al pueblo en la tierra de la promesa;
Preparó jueces, preparó reyes, envió profetas;
Les dio victorias milagrosas: Fortaleza de Ai, Jericó (2 veces), Basán, Moab, Filisteos, Heteos, Heveos, Jebuseos, Madianitas, Egipto,
¿Y EN LA VIDA DE SUS SIERVOS?
Señales y maravillas en la vida de Adán, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés, Josué, Otoniel, Aod, Débora, Gedeón, Jefté, Sansón, Rut, Samuel, David, Salomón, Elcías, Elías, Eliseo, Sadrac, Mesac, Abednego, Esdras, Nehemías, Ester, Job, Mardoqueo, Jeremías, Isaías, Ezequiel, Daniel, Amós, y tantos más en el Antiguo Pacto.
¿Y EN EL NUEVO PACTO?
Segundo templo, realidad de la sombra señalada en el Antiguo Testamento, ¿es posible contarlo todo de memoria?
¿Qué decir de Juan, el bautista?
¿Y las señales y maravillas del Ministerio de Cristo?
¿Te acuerdas del milagro del nacimiento de Cristo?
¿Y de los acontecimiento que le siguieron?
¿Preservación de la vida del niño, y del Niño-Dios en su Templo?
¿Recuerda el llamado de los primeros discípulos?
¿Del comisionamiento de los 12? ¿Y de los 70?
¿Del agua que Él transformó en vino?
¿Del ciego que sanó cuando hizo lodo y ungió sus ojos?
¿Y del ciego de Jericó?
¿Y de la multiplicación de los panes y los peces?
¿De la pesca milagrosa?
¿Del dinero en la boca del pez?
¿No se puede olvidar que Él sanó al paralítico que hicieron bajar por el techo? ¿Se puede?
Sanó a aquel que esperaba que el ángel agitara las aguas.
¿No recuerdas que Él liberó a personas poseídas por muchos demonios, lo olvidaste?
Lloró por Lázaro, su amigo, a quien resucitó de entre los muertos, ¿se puede olvidar?
¿Y de la viuda de Naín que traía el cuerpo de su hijo para ser sepultado, recuerdas cómo fue resucitado?
¿Del hombre de la mano seca, te acuerdas?
¿Sería posible recordar todas las grandezas de Dios?
¿Sería posible olvidar todas ellas?
¿Recuerda el monte de la transfiguración?
¿Y de la tempestad en el mar de Galilea?
¿Y de Pedro andando sobre las aguas?
¿Recuerdas cómo nuestro Dios revelaba los secretos de los corazones? Él es el mismo hoy.
¿Recuerdas cómo Él lloró sobre Jerusalén?
¿Recuerdas cómo se dejó llevar como oveja muda al matadero?
Su encarcelamiento, sus azotes, sus llagas, nuestra cruz que Él llevó, ¿se puede olvidar?
Quién olvida, lo hace porque nunca lo vio, o porque tiene mala memoria, o tiene poca fe, o porque es ingrato y no Lo ama.
Pero, Él nos amó primero. ¿Recuerdas Isaías capítulo 53?
¿Recuerdas la corona de espinas, de la lanza que atravesó su costado?
¿Recuerdas cuando Él entregó el espíritu?
¿Recuerdas cuando María Magdalena fue al sepulcro?
¿Cuando dos de los discípulos caminaban en el camino de Emaús?
¿Recuerda cuando Pedro corrió y llegó primero al sepulcro?
¿Y cuando Él se presentó en medio de ellos, cuando estaban con las puertas cerradas y les dijo: Paz sea con vosotros, ¿ya lo olvidaste?
¿Recuerdas que Él subió a los cielos en presencia de más de 500 hermanos que vieron hasta que la nube Lo ocultara?
¿Y de los varones de blanco que se manifestaron para decirle: De la manera que lo viste subir al cielo, así vendrá, ¿lo recuerdas?
¿Y de cómo los apóstoles fueron llenos del Espíritu Santo, cuando esperaban en Jerusalén? ¡Ah! esto no se puede olvidar.
¿Y de Pedro siendo soltado de la prisión por un ángel?
¿Y de Saulo en el camino de Damasco?
¿Y de Ananías orando por Saulo para que recuperara su visión?
¿Y de Pablo siendo descolgado por el muro de la ciudad en una canasta?
¿Y de las señales y maravillas que Dios obraba en Samaria por las manos de Felipe?
¿Y de Santiago? ¿De Pedro? ¿De Judas no Iscariote? ¿De Bernabé, de Timoteo? ....
No se puede recordar todo.
Pero eso no es novedad, me parece que alguien ya intentó hacerlo, pues encontramos registrado en la Carta a los Hebreos: “...nos faltaría tiempo para hablar...”
Son tantas las maravillas de Dios. El papel y la tinta del universo son insuficientes para contener toda la riqueza de sus maravillas.
¿Y en los tiempos recientes?
¿Acaso Dios no ha actuado?
¿No continúan los hechos de los apóstoles? Claro que sí.
Ejemplos se encuentran en la historia de la Iglesia contemporánea.
Ejemplos son traídos de la historia de los mártires de la Iglesia (de los tiempos de la Reforma).
De los desinteresados misioneros que atravesaron océanos, abrieron nuevos horizontes, revolucionaron países por el poder de la Palabra de Dios...
Durmieron en Cristo, quedándonos por ejemplo...
Ejemplo del poder de Dios, cuyo recuerdo de las manifestaciones en sus vidas, suena como un desafío para que busquemos experimentar la misma gracia, la misma unción, el mismo poder.
Entre otros, hablamos de los ejemplos de la vida de Lutero, Wesley, Calvino, Juan Hus, Guillermo Carey, Jorge Müller, Sadu Sundar Singh, Watchman Nee...
Todo eso, aunque sepas que es real, puede parecerte distante por no haber convivido con esos hermanos...
Pero para probar que es el mismo, y por su inmutable Palabra, Dios viene restaurando la Iglesia, desde los días de Martín Lutero, sin tener compromiso con las denominaciones que le sucedieron, pero honrando siempre la fe genuina en su gloriosa Palabra de Promesas...
Así, podemos ver, conocer y saber que en los días de un pasado reciente, que hoy nos detenemos para recordar, con nostalgia, recordamos las señales y milagros realizados por Dios...
La unción, el poder y la gloria manifestados en Ibitinga al inicio de este trabajo. Pueblo preocupado solamente con la Obra de Dios, cuidando de reparar las redes, de ser pescador, de anunciar el tiempo de la restauración de todo.
Vidas liberadas, curaciones, bautismo con el Espíritu Santo, lenguas extrañas y profecías, restauración de la Palabra...
Toda esa doctrina que recibimos con el despertar de la Iglesia, pues la restauración prometida es completa.
No, definitivamente, NO SE PUEDE OLVIDAR.
Pero, no basta quedarse en el recuerdo, pues los días pasados no fueron mejores que HOY.
¡Hoy es el día del Señor!
Él se manifiesta, como prometió, en su inefable Palabra...
Se manifiesta para sanar, curar el alma afligida, salvar vidas, levantar a los caídos, liberar a los cautivos, renovar las fuerzas, dar nuevo ánimo, crear en nosotros nuevo propósito.

