
Estamos agradecidos a nuestro Señor Jesús pues Él ha bendecido a Su iglesia. Y, perseverando unánimemente todos los días en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sinceridad de corazón, Alabando a Dios, y gozando del favor de todo el pueblo. Y cada día el Señor añadía a la iglesia a los que habían de ser salvos. Hechos 2:46-47










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